Seducción. Ligar. Dime que podré hacerlo mejor, y lo haré mejor

¿Qué te seduce más que te diga alguien que te conoce?

¡Qué guapo/a eres! o ¡Qué guapo/a te has puesto hoy!

Aunque nos gusta que nos digan ambas cosas, si estás en el grupo de la inmensa mayoría, te seducirá más lo segundo.

Con la primera frase, sólo da pie a decir un “¡gracias!” y poco más, ahí se acaba todo, nada hemos hecho para ser recompensados así. Con la segunda frase, sí, es nuestro mérito el estar guapos, por eso nos seduce más. Es como si nos colocáramos nuestra medallita por nuestros actos. Además, al decirnos que estamos haciendo bien las cosas, nos anima a que sigamos por ese camino. De esto, justo, se habla en el artículo de más abajo.

Como lo segundo nos gusta más, si quieres seducir, aplica la regla de oro, “haz lo que te gusta que te hagan. Si piropeas a alguien no digas tanto lo de “qué guapo/a eres”, y di más algo como:

Últimamente, te estás poniendo muy guapo/a.  Al final, vas a conseguir que me fije en ti”😉

Aquí el artículo:

Dime que podré hacerlo mejor, y lo haré mejor (redactado por Sergio Parra, Xatakaciencia)

Las expectativas que los demás depositan en nosotros, así como nuestra confianza en el momento de abordar cualquier empresa, tienen un peso decisivo en la competencia que desplegaremos. Hasta el punto de que la incompetencia en matemáticas atribuida popularmente al género femenino podría basarse simplemente en que no se espera que las mujeres sean tan brillantes en matemáticas como los hombres.

Para poner en evidencia este poderoso efecto de las disposiciones mentales, la psicóloga neoyorquina Carol Dweck llevó a cabo un experimento con un grupo de diez estudiantes al que evaluó de forma individual con un mismo y sencillo puzzle.

A continuación, Dweck dividió la clase al azar, sin que tuvieran influencia las puntuaciones, y les comunicó a los estudiantes que uno de los dos grupos lo había hecho mejor que el otro “porque evidentemente tenían talento”. Al otro grupo les dijo que lo habían hecho bien “porque habían trabajado mucho”.

Después de mandar esos mensajes, Dweck preguntó a ambos grupos si querían realizar otra prueba más difícil o, por el contrario, preferían repetir la misma. El grupo de “talentos” prefirió repetirla; la mayoría de los “trabajadores” aceptaron el reto de probar con una más difícil. Tal y como explica Tim Spector en su libro Post Darwin:

Cuando se examinó a ambos grupos con un nuevo puzzle más complicado, los trabajadores vencieron a los talentosos, y sin embargo no había diferencias académicas o de CI entre ellos, sino tan sólo una disposición mental diferente. Este estudio mostró el poder perjudicial de la categorización positiva: los talentosos sintieron de repente que eran unos fracasados. Pero la categorización negativa puede ser aún peor. Se han observado que incluso rellenar unas simples casillas en el encabezado de un test indicando la raza o el sexo puede conllevar unas puntuaciones inferiores.

No somos una tabla rasa

Obviamente, que un refuerzo positivo o negativo influya en nuestras capacidades no significa que cualquier persona, lo suficientemente motivada, alcanzará siempre la excelencia. La crianza es importante en el desarrollo de nuestras capacidades, pero la naturaleza también tiene su peso en el resultado final. La célebre sentencia de la orden jesuita, fundada por san Ignacio de Loyola, “Dame al niño hasta que cumpla siete años y te mostraré al hombre”, es una exageración. Una parte de nuestra inteligencia, y otras habilidades cognitivas, es parcialmente heredable por vía genética.

Pero la confianza en uno mismo, así como la motivación, no deben desestimarse a la hora de emprender cualquier objetivo. Si bien la motivación también tiene una influencia genética, además del entorno.

La motivación es, por tanto, un factor clave, y subestimado, del éxito. El probable que resulte crucial para tener talento y que marque la diferencia entre un niño que puede sobrellevar las horas de tedioso aprendizaje y otro que se distrae y se desanima. ¿Podría ser éste, más que la fuerza, los reflejos, la vista, la destreza manual o el oído perfecto, el factor que buscamos? Hace más de treinta y cinco años se realizó un estudio prácticamente olvidado con 61 pares de gemelas en edad escolar y se halló una evidente influencia genética sobre la motivación, así que los genes que determinan este rasgo podrían ser los más importantes de todos.

(Fuente del artículo original, aquí)

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Si quieres leer más post de tu interés, puedes encontrarlos ordenados en la Guía de la Web.

6 pensamientos en “Seducción. Ligar. Dime que podré hacerlo mejor, y lo haré mejor

  1. Puede ser; yo la cogí del twitter y venia tal cual, y firmada por Victor de La Hoz; y acabo de leer en los comentarios que es parte de una canción que se llama “Usted”😯

    Me gustó el juego de palabras: yo te espero (expectativa positiva de nos ser olvidado por ella) No esperes que te olvide (expectativa negativa)🙂

    En mi web en el 2008, en un post que titulé “expectativas”, ya dije que me parecía una bonita melodía de seducción que todos podemos ofrecer, conceder esas expectativas positivas, por defecto, a todas las personas que estemos interesados en conocer mejor… Pero en contra de mis expectativas, ó no lo leiste, ¡ó lo has olvidaaaooo’! ¡Y ese era de los cortiitoos! endelueeegooorrr…😛

  2. ¡no, no! Yo salgo a tomar cervecitas, que no me pierdo ni una, y ¡leo todos tus posts! Me alegro sólo que, al menos, 5 años después hayas leido el de este hombre, que dice lo mismo, que yo quise compartir con vosotros, todos mis ciberamigos.😉

    Jugue.

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