Seduccion hacia la salud. Piense negativo

Dejo aqui un artículo cuyo título es bastante original y llama mucho la atención, “Piense negativo“, el cual habla sobre las supuestas virtudes de esta actitud.

Sin embargo, cuando uno lo lee detenidamente, lo que dice realmente NO es pensar en negativo, sino que se refiere a no negar la realidad, que es muy diferente. Habla de aprender a canalizar la vida cuando las cosas no van tan bien como desearíamos. En esta Web vimos, en su momento, dos posts relacionados con esto: post 1, post 2.

Dejo aquí el artículo😉

Piense negativo (Semana.com)

Hace unos años, Esther hizo un curso para dejar atrás sus miedos y creer en sí misma. Para cerrar con broche de oro el aprendizaje, el instructor le hizo la prueba final que consistía en caminar sobre brasas de carbón. “Nos dijeron que si podíamos hacerlo seríamos capaces de cualquier cosa”, dijo ella. Ese día los prepararon desde muy temprano con comida ligera, caminatas sin zapatos y charlas sobre actitud positiva. Ella, la primera en pasar, puso en práctica una sencilla técnica: andar rápido sin pensar en el carbón. Asegura que no sintió nada porque estaba preparada mentalmente y enfocada en el objetivo: “Lo importante es creer que se es capaz”.

Este tipo de experiencias se hacen para liberar el poder interior y conseguir metas, y forman parte del extenso mundo de la autoayuda que busca la felicidad mediante el pensamiento positivo. Pero, según el periodista Oliver Burkeman, aunque casi todos logran pasar la prueba sin quemarse, no lo hacen por el poder de la mente sino por un sencillo principio físico: “el carbón es un pobre conductor de calor hacia superficies que lo rodean, incluyendo la piel humana, de modo que con pasos rápidos y suaves cualquiera va a estar bien”.

Burkeman, gran crítico de esas aproximaciones, escribió el libro El Antídoto: Felicidad para aquellos que no soportan el pensamiento positivo, recientemente lanzado en Gran Bretaña, un recuento de su propio viaje de exploración por el universo de las charlas motivacionales en las que el individuo siempre debe pensar de manera optimista para ser exitoso. Su punto de inflexión llegó cuando asistió a un seminario en el que el principal motivador era el expresidente norteamericano George W. Bush. Burkeman no solo concluyó que eso no podía funcionar, sino que lanzó la hipótesis de su libro: ese tipo de búsqueda desesperada de la felicidad es la causa de que muchos hoy se sintieran miserables.

Aferrarse a ciertos ‘bienes psicológicos’ como la seguridad y la certidumbre genera todo lo contrario, según Burkeman. “Esa lucha por eliminar o ignorar todo lo negativo, la inseguridad, el fracaso, la tristeza -que son la mitad de las emociones humanas- genera que la gente se sienta insegura, ansiosa e infeliz”, dijo a SEMANA. Luego de entrevistar a psicólogos budistas, desempolvar a los estoicos y revisar la ciencia sobre el tema, Burkeman sugiere a cambio ‘el camino negativo’, que implica aprender a disfrutar la incertidumbre, abrazar la inseguridad y familiarizarse con el fracaso como una vía más expedita de conseguir la felicidad, estado que, dicho sea de paso, para él no se relaciona con la euforia sino con un estado de calma y tranquilidad permanentes.

La idea del libro surgió porque al reseñar los libros de autoayuda en This column will change your life, su espacio en el diario The Guardian, Burkeman se dio cuenta de que iban en clara contradicción con la evidencia científica.

Por ejemplo, la técnica de la visualización positiva, el foco de best-sellers como El Secreto, que consiste en concentrar la mente en un resultado anhelado para lograrlo, según la ciencia, no funciona. En un experimento citado en el libro, la psicóloga Grabriele Oettingen llevó a sus participantes a un estado de deshidratación y luego les pidió a algunos que pensaran en un vaso de agua. Quienes así lo hicieron tuvieron un marcado declive en sus niveles de energía comparado con los que se concentraron en resultados negativos o pensamientos neutrales. “Imaginar el agua hizo que perdieran motivación, como si ya hubieran alcanzado la meta”, dice Burkeman.

Lo mismo se ha visto cuando la gente trata de mejorar su ánimo repitiendo ante el espejo frases como “soy el mejor” o “mi vida es maravillosa”. Según psicólogos de la universidad de Waterloo, en Canadá, este tipo de aseveraciones hace a la gente sentirse peor porque la mente reacciona ante semejante mentira y bombardea al sujeto con la afirmación contraria. Después de todo, la gente sabe que nadie es perfecto y que “ningún individuo se puede definir por un solo rasgo”, dice a SEMANA.

Aunque los estudios científicos son nuevos, Bukerman admite que los resultados son similares a lo expuesto por filósofos antiguos como los estoicos, una escuela originada en Atenas tras la muerte de Aristóteles, cuyos principios incluyen contemplar la posibilidad de que las cosas casi siempre pueden salir mal.

Pensar lo peor tiene dos cosas buenas. La primera es que sirve para aprender a valorar lo que se tiene. La otra es que es un antídoto para la ansiedad pues imaginar sin temores los peores escenarios ayuda a prepararse para ellos, lo que a su vez calma el miedo.

Para consuelo de todos, cualquier pesimista ha podido constatar que cuando, en efecto, algo malo sucede, no es tan catastrófico como lo imaginó. Así, como lo dice Albert Ellis, un psicólogo influenciado por los estoicos, “la felicidad que llega por la vía del pensamiento positivo es pasajera; por la vía negativa genera una calma más grande”.

Estar tan enfocado en los sentimientos positivos tiene otro problema, según encontró Burkeman. Y es que cuando la gente está triste termina peor porque se enfoca demasiado en ese estado de ánimo. Pero Burkeman rescata del budismo la idea de no hacerlo pues lo que causa malestar no son las situaciones en sí “sino lo que uno piensa de ellas”, señala. Un camino menos doloroso, dice, es aprender a no definirse por ellas. Es como los patrones del clima. “Una tormenta no va a dañar el cielo, simplemente sucede y pasa”, señala el periodista.

Ser positivo también implica borrar del diccionario interno la palabra fracaso. Para mostrar que esto es un error Burkeman describe su visita al Museo de los Productos Fallidos, creado en 1960 en Michigan, en donde se exhiben inventos que nunca triunfaron en el mercado, como un champú con olor a yogurt o una cerveza con cafeína. Según Robert McMath, creador del lugar, el porcentaje de fracaso en esta área es cercano al 90 por ciento.

Burkeman asegura que este porcentaje no solo se aplica para los inventos comerciales sino para toda la experiencia humana, pues errar hace parte de la vida. Lo que sucede es que hoy nunca se habla de la posibilidad de fracasar. La gente perfeccionista, según Natalie Goldberg, una psicóloga zen entrevistada por el autor, en el fondo trata de evitar fallar a toda costa.

El asunto es tan tabú, que cuando un multimillonario escribe una autobiografía, casi siempre distorsiona las razones de su éxito. En dichas publicaciones el triunfo se resume en persistir y tomar riesgos. Sin embargo, el autor encontró a Jerker Denrell, un teórico de Administración de Oxford que sugiere, a partir de sus investigaciones, que esas dos cualidades son también las más frecuentes en las historias de grandes fiascos. “Lo que pasa es que los fracasados no escriben libros”.

Las ideas de éxito y fracaso están relacionadas con las creencias que cada cual tiene sobre el talento, según encontró Burkeman, quien cita a Carol Dweck, una psicóloga de la Universidad de Stanford. Las investigaciones de esta especialista señalan que para algunos una habilidad o talento es algo con lo que se nace, mientras que para otros es exponencial, es decir, va aumentando con el esfuerzo y la constancia. Para estos últimos, errar es parte del proceso de aprendizaje y por eso no se frustran ante un resultado adverso. Por el contrario, creen que equivocarse es una señal de haber traspasado los límites actuales, como cuando un músculo duele porque se ejercita más allá de su capacidad. Quienes tienen la idea fija del talento ven el fracaso como una desgracia porque creen que sus habilidades innatas no son tan destacadas como pensaban y, peor aún, están convencidos de que no vale la pena esforzarse más porque estos dones son inalterables.

Si bien es cierto que Burkeman está criticando los libros de autoayuda que promulgan una visión demasiado rosa de la vida, es consciente de que el suyo puede acabar siendo uno de ellos. Aún así, ofrece algunos consejos para ser más felices: el primero es siempre tener una perspectiva general de las situaciones. También funciona meditar para lograr que los sentimientos coexistan sin que causen malestar en el individuo. Así mismo, propone no tratar de cambiar una sensación negativa por otra positiva sino dejarla pasar. Y por último, recomienda no caminar sobre carbón caliente.

(Fuente original: aquí)

* * * * *

Si quieres leer más post de tu interés, puedes encontrarlos ordenados en la Guía de la Web.

12 pensamientos en “Seduccion hacia la salud. Piense negativo

  1. Anda, alguien reivindica el derecho a sentirse mal😀

    Nadie con criterio puede tomar en serio los libros de autoayuda. Es dinero malgastado si vas con la intención de dar un giro a tu vida a partir de ellos.

    Para eso, te compras literatura de ciencia-ficción, comedia, drama, filosofía, o cualquier otro género. Es mucho más efectivo, entretenido y divertido.

    A todo esto, ¿por qué se empezó a vender autoayuda cuando con los autores clásicos sobraba?

    Eso del remedio instantáneo al consumidor en el acto es una pifiada total.

    Todo crecimiento necesita de comprender los propios límites en el momento, ¡y de tiempo para aprehender sus características!, y para eso has de estar en contacto con ellos, conocerlos, ampliarlos, y sentir la frustración, el aburrimiento, el hastío, el cabreo y la tristeza en ellos.

    Las emociones son una forma de medida de la realidad, no un producto de consumo a cambiar por no estar de moda.

    Imagino que si nuestro sistema inmunitario funcionase como los libros de autoayuda dicen que debemos sentirnos, la mitá de la población estaría ya en el hoyo.

    – Huy, una espiroqueta. Espera, espera, voy a hacer como que no existe, y seguro que así desaparece.

    – Vaaaya, sífilis. Eso es que no enfoqué del todo los esfuerzos en ignorarla. Mind is power!
    😀

    (fase gruñona completada)

  2. Alicia, a mí, la palabra “auto-ayuda” no me gusta. Si te parece, les vamos a llamar “libros que tratan de ayudar a que las personas se sientan mejor consigo mismas”.😉

    El libro “piense negativo” también tiene la misma intención, sería también de “auto-ayuda”, asi que, paradójicamente, si habla mal de este tipo de libros, está hablando mal de sí mismo. Trata de ser original, pero NO lo es.

    Su lema es lo que CIENTOS de libros de auto-ayuda afirman como él y antes que él, “aprende a aceptar lo peor para sentirte MEJOR”. No dice nada nuevo, dice lo mismo, pero “lo vende” diferente. Es el mismo perro con distinto collar😉

    Alicia, decir que el contenido de los textos de ese tipo no vale para NADA, puede ser un tanto exagerado jeje.
    Es como decir que lo que tú escribes no ayudará en absoluto a nadie, o que esta Web no ayuda a nadie, o mi libro. Sin embargo, los hechos son contrarios a tal afirmación, y hay PRUEBAS.

    Durante estos años ha habido incontables testimonios de personas que han agradecido la existencia de esta Web, o de mi libro. Personas que SÍ le ha ayudado tus palabras, las de Osho, las de Juguetona, las de James Bond, las mías, etc.

    ¿En qué medida son útiles los textos (de “auto-ayuda”) que tratan de ayudar a los demás? Pues depende, lo primero, de la calidad de lo escrito en relación a tus propias necesidades, y lo segundo, del tiempo que se le haya dedicado, DE VERDAD, a ejercer lo que dice el autor que se haga, por ejemplo, este post.

    https://artedeseduccion.wordpress.com/2009/06/26/seduccion-hacia-la-salud-superar-el-miedo-al-rechazo/

  3. No he defendido el libro, de hecho. Como bien has dicho, mismo perro distinto collar. De ahí a que hiciese hincapié como preferencia en la lectura de autores clásicos, o en cualquier otro tipo de literatura, que ya ha planteado las mismas incógnitas, desde ángulos muy diferentes, y normalmente, con más salero.

    Está claro que la motivación surge, una parte muy importante, a partir de lo social. Tu web permite participar, algo que suele ayudar a aclarar las ideas si la oportunidad se presenta. En esa participación no solo está lo que se dice, sino la atención que a uno le prestan, el desarollo de ambas partes en cuanto al problema que se ofrece, referencias a otros sitios. Compartir experiencia es dar pie a la perspectiva de amistad, de lazos afectivos. Tiene dos direcciones, lo que lo hace satisfactorio en sí mismo, al margen del contenido colegido.

    El contenido de esos libros es, porque me he leído unos cuantos, superficial. Me gustan los aforismos, los buenos aforismos, y solventan o alivian o hacen pensar si tienes la intención de profundizar más en ellos. ¡Pero estos libros pretenden que sus aforismos se conviertan en todo lo que hay!

    He utilizado aforismo de una forma poco ortodoxa. Aún cuando sean textos bien largos, para mí vienen a ser aforismos, con explicaciones circulares.

    Y entiendo que haya personas que para ellos SEA suficiente, sea suficiente con leer el aforismo, repetírselo como un papagayo, creerlo, y que funcione. La intención, de inicio, era que funcionase, ¿no?

    ¡Pues no! No solo existe el sentido práctico. No solo consumimos agua para aplacar la sed.

    Dices: “Pues depende, lo primero, de la calidad de lo escrito en relación a tus propias necesidades, y lo segundo, del tiempo que se le haya dedicado, DE VERDAD, a ejercer lo que dice el autor que se haga, por ejemplo, este post”

    Y no me opongo a ello. Importancia tienen. Poder ejercen. Ya lo habrás visto, se venden en todas partes, se consumen, se ponen en práctica, ayudan, funcionan…

    Funcionan como dogmas. Pero a saber qué es lo que funciona de ellos.

    Yo, para que funcionen como dogmas, me cojo el refranero español, que contiene siglos de sabiduría pulida, y resulta mucho más flexible en su interpretación.

    —Modo Rebatimiento agotado—-

    Es igual, Violinista. Poquito me importa lo de los libros de auto-ayuda, o como se quiera llamarlos. Alguna cosa buena habrá, fijo.😀 Y seguro que cierta parte del discurso esgrimido puede hacerse caer con un par de argumentos. Está escrito de forma general, ambigua y sesgada.

    Pero con la suficiente fuerza y convencimiento de que algo ayudará a alguien, muajaja

  4. Hola seductores. Esos libros para mí son como hacer crucigramas. Cre que he leido algunos y nada. He aprendido leyendo, hablando y experimentando.He decidido hacer cambios en mi vida como bailar bailes latinos e ir al gimnasio e incluso seducir algo más que hacía meses que habí pasado del tema pero todo lo he hecho por mí mismo, sin leer pero experimentando en mi vida y reflexionando qué hacer y qué no hacer. Alicia te diré algo que me pasó, he leido cosas sobre piropos pero los mejorers piropos que he leido han sido en la literatura y hablando con mujeres. Por cierto, algún consejos para empezar a ser seductor?

  5. Alicia, tus razonamientos, como siempre, muy bien jeje. Para mi la pregunta original del debate es:

    ¿Los llamados libros de “auto-ayuda”, realmente ayudan?

    Por lo que se puede comprobar, la respuesta es SI, a las pruebas me remito: hay cientos, miles de personas que dan testimonio de ello y asi lo afirman. O sea, que libros de “auto-ayuda” que ayuden, haberlos, haylos.

    ¿En qué medida ayudan? Difícil asunto. ¿Cómo medir eso?😉

    ¿Qué libros de “auto-ayuda” son los que realmente ayudan, y de qué manera?

    Pues depende, al menos de dos cosas, lo primero, de la calidad de lo escrito en relación a tus propias necesidades, y lo segundo, del tiempo que se le haya dedicado, DE VERDAD a ejercer lo que dice el autor que se haga en dicho texto.

  6. Para mí, hay libros teóricos y libros prácticos.

    Los libros de “auto-ayuda” son prácticos, en ese sentido se centran y no tienen otro objetivo.
    En ellos se encuentra formas de ser efectivo, pero no la razón de peso de por qué serlo.

    Los libros de filosofía son teóricos, en ese sentido se centran y te dan una o varias razones de peso del por qué de las cosas.

    Ambos tipos responden a necesidades diferentes puesto que puedes tener tus razones para hacer tal o cuál cosa, pero no la manera de hacerlo, y en ese sentido te ayudan los libros de “auto-ayuda”. En el caso de que seas muy efectivo en lo que haces pero no le encuentras sentido a lo que haces, lo que te ayudaría sería un libro de filosofía.

    No hay que descartar que un libro de “auto- ayuda” pueda ayudarte en el lo teórico, en el sentido de que te mencione (por ejemplo) que mires las cosas con alegría por el sólo hecho de estar vivo y que por eso seas feliz. Esa es una razón para estar feliz pero que satisface sólo al que le apresura poner en práctica lo aprendido.

    En el caso de la filosofía, se dan multiplicidad de buenas razones de por qué hacer o no hacer tal o cuál cosa. De lo teórico puede venir lo práctico, pero es más tardado y requiere de haber asimilado con detenimiento lo que se dice, para que de esa concepción del mundo que se nos presenta, deducir cuál es el procedimiento lógico que se deriva de esa concepción del mundo con referencia a determinada situación.

    Un ejemplo claro de la relación de lo teórico y lo práctico se da en la religión.
    Un cristiano actúa de tal manera y no de otra porque concibe la realidad a través de la figura de Cristo.

    Aquí habría un problema, porque cristianos son tanto católicos como protestantes y todos lo conciben de manera diferente, por lo que su proceder es también diferente.

    Si tomamos en cuenta lo teórico de las posturas cristianas, podríamos objetar muchas cosas. Aquí lo importante no es decir que tal forma de concebir a Cristo es o no es la verdadera, sino que es esa forma y no otra, la que te ayuda a estar mentalmente tranquilo y a proceder de la mejor forma posible en determinadas situaciones.

    ¡Saludos!

  7. Poeta_de_la_noche_triste

    ¿Desde cuando la filosofía es eminentemente teórica?😦

    ¡Me pido pa jugar a Epicuro! Y tú te quedas sin compi de juegos, por extremista.😀

    Mira lo que ha soltao por esa boquita de filosofo que le ha dao la naturaleza:

    …..Así como el sabio no escoge los alimentos más abundantes, sino los más sabrosos, tampoco ambiciosa la vida más prolongada, sino la más intensa…..

    “”De lo teórico puede venir lo práctico, pero es más tardado y requiere de haber asimilado con detenimiento lo que se dice, para que de esa concepción del mundo que se nos presenta, deducir cuál es el procedimiento lógico que se deriva de esa concepción del mundo con referencia a determinada situación.””

    A ver si lo he entendido, que esta frase me ha resultado más oscura que un pozo sin luz:

    Dices que:

    Todo conocimiento práctico que provenga del conocimiento teórico, resulta más lento que aquel conocimiento práctico que deriva de lo experimentado.

    ¿Por qué?

    Debido a que hemos de ajustar la teoría abstracta a la experiencia, una experiencia contextual y por ende, con su propia carga práctica.

    Tal explicación mantiene una sola dirección (práctica->teoría ó teoría->práctica)

    Amos a ver, la teoría y la práctica se intercalan, y la diferencia entre ambas existe dentro del proceso en el que tienen lugar, no con respecto a lo que “son”.

    Por ejemplo, el otro día me dí cuenta que todas las mujeres en un restaurante estaban sentadas del lado de la ventana. Eso es una observación, algo práctico.

    Inmediatamente, al escuchar esa curiosidad, mi interlocutor realizó dos hipótesis: ¿sería por la necesidad de protección? ¿sería por las condiciones del restaurante?
    En el proceso esto era teorizar.

    Así que yo respondí que no podía lanzar un par de hipótesis si no estaba seguro que se trataba de un comportamiento azaroso. Solo si dentro de las mismas condiciones se volvía a repetir el acontecimiento (o en condiciones parecidas)
    Esto dio lugar a hablar de variables estadísticas, que aplicamos convenientemente sobre la tontería. Esto sería práctico.

    (y las variables estadísticas ANTES han seguido el mismo proceso, con lo que pueden ser tratadas como un instrumento o un objeto de estudio, es decir, como algo práctico o teórico, dependiendo de su relación con el contexto, y el fin al que se ven destinadas)

    Después nos inclinamos por una de las posibles opciones, que fuese algo azaroso o no, y dio lugar a confirmar o refutar según el caso las hipótesis lanzadas al principio. Esto es teoría.

    Imagina que a partir de ese momento se hiciese consciente a las mujeres de qué sitio escogen según se sientan. Esto sería algo práctico, y no se necesitaría de la mezcla teorico-práctica anterior.

    A partir de ese momento, cualquier mujer a la que se le señalase la observación primera, sería consciente de una parte de su conducta. Lo práctico de esto sería elegir dónde se sienta.

    Lo teórico sería la curiosidad que sentiría al ser consciente de su comportamiento y elección.

    Si no saberlo le genera incertidumbre, explicarle lo que ocurre mediante la hipótesis teórica le calmaría, lo que sería una clara aplicación de la teoría, es decir, algo práctico.

    No hay formas puras, y muchas de esas formas aparentemente puras dependen del momento en el que se encuentren y de su relación con el proceso en el que desenvuelven. El cómo y el porqué van de la manita.

  8. En cuanto a los libros auto-ayuda, El Violinista, no creo que gane la discusión, por que…. estoy de acuerdo con los argumentos expuestos, y así es más complicao razonar hacia lo contrario.🙂

  9. Por cierto, uno de los contextos donde el conocimiento práctico que proviene del conocimiento teórico es más rápido que a aquel fundamentado en conocimiento práctico derivado de lo experimentado, es en la investigación y diseño de nuevos medicamentos, y posteriormente, su aplicación.

  10. Alicia, todo se puede debatir jeje, aunque estés “de acuerdo con los argumentos expuestos, y así es más complicao razonar hacia lo contrario”, aunque haya HECHOS delante de los ojos, porque como Groucho dijo: “¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?

  11. algo que he aplicado en mil situaciones. ante la parálisis ante entrar o no a una chica, ante hablar con tal o cual persona o cualquier otra cosa preguntarte, ¿qué es lo peor que podría pasar?¿lo realmente y más tremendamente malo? en el caso de una chica podría ser:

    – qué es lo peor peor peorcísimo que pudiera pasar? -qué me abofetee?- que me escupa (xD exagerar ayuda)? qué esté el novio allí y me coma dos tortas?qué me mire mal? qué sea una borde y me responda mal? yo cuando pienso todo lo peorcísimo que podría pasar al final digo – no es para tanto y voy relajado😉 (contradictorio peor me funciona)

    me voy a tirar en paracaídas. qué es lo peor peorcísimo que podría pasar? que no se habra el paracaídas? qué me rompa una pierna? qué me quede en silla de ruedas? – aunque son cosas muy fuertes cuando le pones nombres y apellidos y no es simplemente un sentimiento de miedo bloqueante sin identificar a mi me ayudal. en el caso del paracaídas pensaría, la peor consecuencia sería el precio que tengo que pagar por vivir la vida haciendo lo que quiero y con la intensidad que quiero.

    Recomiendo este video:

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