Seducción hacia el éxito. Diez mil horas para ser un genio

El Violinista

De este tema se ha debatido mucho a lo largo de la Historia, en numerosas ocasiones. Ser un genio, ¿es algo genético o aprendido? ¿Qué es lo que se necesita para ser realmente bueno en algo?

Según un estudio que os dejo aquí abajo, para conseguir ser muy bueno en algo, es cuestión de amar mucho ese algo y dedicarle muchas horas a ello.

Me ha gustado mucho la frase del texto: Todos los genios son amantes entusiastas de lo suyo… al menos durante diez mil horas.

Diez mil horas para ser un genio (La Vanguardia, artículo de José Antonio Marina)

Mozart, Bill Gates o Einstein son la prueba de que la genialidad no es un don innato, sino fruto de un aprendizaje de horas.

Diez mil es el segundo número mágico de la psicología. El primero en orden de descubrimiento fue “7+(-2)”. Lo descubrió George Miller e indica que el espacio de nuestra conciencia o de nuestra memoria inmediata sólo puede albergar entre cinco y nueve datos. Un número de teléfono está justo en el límite. Luego se descubrió que nuestra inteligencia es muy astuta, y que puede albergar más información chunkineando, palabra que me gustaría lanzar, y que significa “agrupar para simplificar”. Recordar 3 y 8 ocupa dos plazas del garaje de la memoria, pero 38 sólo una. ¿Y el número “diez mil” a qué se refiere?

Al número de horas que hay que dedicar a una actividad para llegar a dominarla.

La edad me permite constatar que la psicología está sometida a modas. Hubo una época, heredera del romanticismo, en que la genialidad era un don de los dioses o de la Naturaleza, así, con mayúsculas, o de la locura. Luego, de una manera más prosaica, se atribuyó a la genética. Ahora, la balanza se inclina en dirección contraria. El esfuerzo, la tenacidad, el entrenamiento toman la delantera. La genialidad es una larga paciencia. Tal vez los primeros estudios que intentaron demostrarlo científicamente fueron los de K. Anders Ericsson en la Academia de Música de Berlín. Preguntó a los alumnos de violín excepcionales, a los medianos y a los peores cuántas horas practicaban. Los intérpretes de élite ensayaban muchas más horas. A los 20 años, habían acumulado ya sus diez mil horas. Hicieron después la misma prueba con pianistas profesionales y aficionados. Sucedía lo mismo. No había genios veloces. El neurólogo Daniel Levitin comenta: “La imagen que surge de tales estudios es que se requieren diez mil horas de práctica para alcanzar el nivel de dominio propio de un experto de categoría mundial, en el campo que sea”.

Los estudios sobre los grandes maestros de ajedrez confirman esa duración del aprendizaje. Michael Howe y Harold Schonberg han comprobado, al estudiar la precocidad de Mozart, que también cumple la ley. Durante toda su infancia y adolescencia trabajó como una mula. Bill Gates había conseguido pasar diez mil horas delante de un ordenador –lo que en ese momento era dificilísimo– antes de cumplir los 20 años. Einstein dijo: “No soy tan inteligente. Es que peleo con los problemas mucho más tiempo”. Cuando le preguntaron a Newton el secreto de su creatividad científica, respondió: “Noctedieque incubando”, dándole vueltas de día y de noche. Por su parte, la genética también se bate en retirada. No es un destino tan férreo como se pensaba. Avanza la epigenética, que se basa en el hecho innegable de que la expresión de los genes se da en interrelación con el entorno.

Es fácil comprobar que los grandes creadores tienen una colosal energía. Los antiguos los llamaban enérgoumenoi, hiperenergéticos. Todo esto me interesa mucho, sobre todo ahora que estoy revisando lo que se sabe acerca de la motivación, de la movilización y dirección de nuestra energía mental. Nuestra inteligencia es un prodigioso mecanismo para captar, elaborar y producir información. Pero vale muy poco si no está impulsada por una poderosa energía que mantenga su esfuerzo y la lance hacia metas altas y valiosas. El viejo Spinoza tenía razón: “La esencia del hombre es el deseo”. Y también la tenía el más viejo aún Agustín de Hipona: “Cada uno es lo que ama y cómo lo ama”. Sospecho que aquí está el secreto de la gran pedagogía. Todos los genios son amantes entusiastas de lo suyo… al menos durante diez mil horas.

22 pensamientos en “Seducción hacia el éxito. Diez mil horas para ser un genio

  1. Diez mil horas para ser un experto, no un genio.

    El genio comprime creatividad, utilidad y trascendencia vital en sus ideas. Por mucho que trabajes sobre la papiroflexia debe haber un techo que no sobrepases, y concibo ese techo en relación a lo que determina la genética, y fuera de todo esto, pero aún así determinante, el contexto y el ambiente.

    Otra cosa puede ser que la motivación que se ponga sobre algo sí que esté relacionada con la genialidad, o al menos, el ímpetu de llevarlo a cabo y no agotarse en el camino. A mayor inteligencia mayor capacidad para profundizar, que sería traducido en un menor gasto de energía en alcanzar las mismas cotas de destreza en cierta habilidad, lo que deriva en un aumento de los recursos a manejar, y estos serían así mismo más flexibles.

    Dicho lo anterior quede claro que se trata de una opinión. Y así mismo, pongo el ejemplo de un chimpancé y el realizar un trabajo durante 10 000 horas, si eso le hace un experto o un genio, en comparación con un chiquillo de diez anios.

    .

  2. Alicia, tú que eres una chica muy lógica, cuidado con la “validez lógica” de tu post :): “si p entonces q”, NO es “si q entonces p”

    http://www.fallacyfiles.org/afdelcon.html

    “Si llueve, entoces las calles se mojan”, NO significa que “las calles están mojadas, luego ha llovido” porque, por ejemplo, pueden haberlas regado.

    Con esto de los genios que se dice en el texto, igual… El que es genio ha amado algo mucho y ha echado muchas horas… eso no significa que al revés se cumpla🙂

  3. ah os entiendo muy poco,…. digo, si amo algo o alguien, quiero pasar el mayor tiempo con eso o ella, para disfrutar, ser feliz, y que esto no se acabe.

    creo, es mi opinión, mas tiempo con alguien mas le conoces.
    …..el conocimiento : sabiduría.

    un año, un mes 21 días dio mi calculo, bastante tiempo, es mejor comenzar ahora!

  4. Ser un genio, ¿es algo genético o aprendido?

    Esta frase es la que ha conducido la réplica, en la que en principio escribo bajo el supuesto que la genialidad actualizada ha requerido también de un trabajo previo, del que hace mención el texto, pero de por sí tiene una componente genética fundamental.

    La disyuntiva “A o B” en la frase la he entendido como exclusión, y por lo tanto, con la peculiaridad de que posibilitaba ambas variantes (trabajas 10 000 horas-> educación posibilita genialidad) – (genialidad habla de 10 000 horas de trabajo).

    Como bien dices, ese no era el punto, pero el modo escrito de las preguntas me ha inducido a aclarar esa cuestión (que veo no se necesitaba, por tu comentario)

    También hablo desde delante hacia atrás, en este caso. Una vez se observa la confluencia, se infieren las posibles propiedades de esa peculiaridad.

    “Las calles están mojadas, por lo que… solo se deduce que están mojadas, y el resto es inferible”

  5. Una pregunta Violnista aunque no tiene que ver con este tema en especial. Qué harías con una chica que te llevas bien q solo ves los Sábados de fiesta y hablas alguna conver por red social. Intentarias en una fiesta “entrarla”cosa que veo difícil porque suele estar con sus amigas o como le propondrias una quedada en persona en plan que lo vea atractivo? teniendo ella19 años.
    Un Saludo y enhorabuena por el blog que sigue poniendo buenos temas día a día!

  6. Bueno, claro que, una amapola no puede ser jamás genial haciendo colchas de croché, porque genéticamente, al no tener manos… ¡Claro! Pero lo del chimpancé y el niño, y eso que, ¿A mayor inteligencia, mayor capacidad para profundizar y se alcanza antes las destreza en una habilidad?
    No sé… Chita alcanzaría antes, y con menos esfuerzo la destreza para trepar por los árboles que Tarzán, y Tarzán, que genéticamente, quiza, partíría con desventaja para ese menester, acabaría siendo un genio en ello por la práctica … Y Chita, ó cualquier oso, a lo mejor, acaba siendo una genio haciendo acrobacias en bici, que ningún niño alcanzaría sin echarle bastantes horas, y aún así, a lo mejor por falta de empeño y entusiasmo jamás consiguiera… El hambre agudiza el ingenio, según reza un dicho popular, y yo me inclino a creer que, con paciencia y una caña, (entiéndase por caña los diez consejos estos)la genialidad también se debe poder alcanzar… Yo soy de las que creo, que la seducción, aún siendo un Arte en mi opinión, se puede aprender, sobre todo cuando se siente ese amor por las personas y ese gusto y entusiasmo por las relaciones, que te conducen al estudio y al conocimiento profundo, tanto de los seres humanos, como de las técnicas que mejor pueden funcionarte para acortar distancias. aunque genéticamente no se haya nacido con gran atractivo, ni gran habilidad social…😉

    Jugue,

  7. Los niños son “genios” de la seducción, del amor. Nos dejan a todos embelasados, sin “hacer” nada. Todos fuimos genios del amor en los primeros años de vida, pero nos liaron, nos metieron miedos y nos perdimos. Sólo es cuestión de desaprender y retomar lo que ya fuimos y somos🙂

  8. Violinista, veo mi techo: no sé cómo comunicar con buen resultado, mientras siga hablando con conclusiones. Voy a empezar a leer más libros de divulgación para poder tener más habilidad en esto, a ver vídeos de divulgación, y a practicar la oratoria sobre asuntos más simples, pues sé lo que quiero decir, sé lo que quieres decir, pero hay un error en mi forma de trasmitirlo. Tu abuela tendrá que esperar a que madure un poco en esta habilidad.

    Juguetona, no estoy defendiendo ninguna variable por encima de otra. Utilicé el ejemplo del chimpancé (desacertadamente por lo que veo) porque es un primate, y nos separa una distancia genética mínima, al menos, mucho menor que con respecto a una planta. Es un mamífero y tiene una inteligencia que puede reproducirse en habilidades. Y estas se pueden “entrenar” por repetición.

    La base genética potencia el mayor o menor desarrollo de estas habilidades (y lo determina, claro, al menos, las delimita). Hasta aquí, se acepta. Siendo el entorno en el que estas se ven actualizadas (puestas sobre la mesa) un peso más que importante, imprescindible y necesario.

    En tu ejemplo, chita podría ser excelente en su habilidad, sin apenas esfuerzo. Tarzán a base de interés sobre ello, podría igualar su nivel, no sin antes hacer mucho esfuerzo sobre ello. Pero la inteligencia no habla de las habilidades que se ponen sobre la mesa, sino de los recursos que se utilizan para hacerlas posible.

    En vez de igualar el camino de chita, tarzán podría haber estado aprendiendo acerca de los tejidos, acerca de su observación de las arañas, acerca de los movimientos oscilantes de su cuerpo y cómo responden los músculos en ciertas situaciones, acerca de su propia vista, y acerca de quién sabe qué más.

    De resultas que aunque chita practique su habilidad hasta hacerla excelente, tarzán podrá llegar a poner sobre la mesa (actualizar) su habilidad en moverse entre los árboles con eficacia de cinco o diez formas diferentes. Y eso chita no lo puede hacer sin invertir un tiempo muy amplio sobre ello. Tarzán maneja mucho más recursos, más flexibles (no solo sirven para esta habilidad), y su forma de acercarse a estos es, comparativamente, más rentable en cuanto a tiempo. ¿Por qué? Porque el cerebro de Tarzán tiene menor límite en estas cuestiones. Bajo el supuesto de que para ambos está siendo posible poner sobre el mantel todo su potencial.

    Todos los seres vivos parecen ir a contratiempo, arañando su momento incansablemente, hasta que otra generación los supera. Es de esperar que cuanto más eficaz seas con tus recursos, mejor puedas arañar tu momento.

    En cuanto a la genialidad, seguiré diciéndolo, depende de varios factores:

    Primero, del contexto y si se ha ido preparando el terreno para una ruptura de esquemas: ¿Galileo habría brillado tanto si siglos antes no se hubiese supuesto que la tierra era el centro del Universo?

    Segundo, de su utilidad. ¿Por qué de repente empieza a ser válido que la Tierra no es el centro del universo? Las observaciones empiezan a encajar. La Tierra gira alrededor del sol, no al revés, y eso explica muchas cosas, muchas más que las anteriores teorías.

    Tercero, de su trascendencia. Es un postulado que cuanto más se observa, más se acerca a la certeza. Y esto pasa a través de las generaciones.

    No, no todo el mundo puede ser un genio. Porque la etiqueta aúna unas cuantas confluencias que no a todos se nos supone posible.

  9. Ahora, la otra parte: ¿por qué cuesta tanto aceptar que no todos podemos con lo mismo, y que esto no es una elección?

    ¿Que hay personas que son “más” inteligentes, “más” carismáticas, “más” atractivas, y “más” de lo que se crea apetecible y que eso no dice nada sobre nosotros, sino sobre lo que observamos de ellas, y cómo nos situamos ante esto?

    ¿Por qué están todos tan acomplejados? ¿Por qué no aceptar la diferencia e integrarla como propia?

    Todo está. ¿O no se entiende?

    Ahí está uno, en un mundo complejo e interrelacionado, tanto que hasta le da a uno por pensar que es uno, o identificarse con “uno”. Y por inercia con esto, la comparación, en la que inmediatamente se asumen juicios de valor. “Mejor” “Peor”. ¿Sobre qué? ¿Con qué sentido? Es decir: ¿pa qué?

  10. En cuanto a aprender la seducción, para mí ha sido siempre muy natural, así que no he “aprendido” para ella.

    En todos los casos, quería conocer al otro, saber de él, entender desde su posición, y no hacía falta que “yo” estuviese en la ecuación.

    Me muevo por mi intuición, y la reflexión a posteriori. No es necesario nada más. Y…qué decir… siento casi todo con una intensidad que más bien que mal, me desborda. Tiendo más hacia la introspección, debido en parte a canalizar esa corriente que arremolina tantas sensaciones dentro de ella.

    No siento “gusto” por las relaciones, sino por lo que estas encarnan dentro de sí. Relacionarse es un medio para darme cuenta de la profundidad en la que estoy sumergida en el mundo, y de este conmigo.

  11. La verdad es que a mi me despierta poco interés lo de ser genio, prefiero ser genial jeje.😎

    Invito a todos, y a todas, a disfrutar y ser geniales😉

  12. Me refería, que es muy común que un niño superdotado para la ciencia por ejemplo, se suele aburrir en clase por el bajo nivel, e incluso suspender; porque, entiendo, la superdotación no va ligada necesariamente al interés y la motivación por desarrollar ese talento, ó habilidad innata, ni por aprender por su cuenta, pero para un niño menos dotado en inteligencia (me voy a poner de muestra yo misma) en cambio, esa misma dificultad le despierta el interés; sea por el reto, la curiosidad, ó qué se yo, que nos mueve a profundizar por nuestra cuenta en las materias que más trabajo nos cuesta entender, y nos lleva a la investigación por nuestra cuenta, llegando a dedicarle horas y horas de estudio, sintiendo cada vez más entusiasmo y pasión, conforme avanzamos en el conocimiento de ese tema.

    En cuanto a tu actitud frente a la seducción, entiendo por tus palabras, que sí que le has dedicado tiempo, reflexiones e interés a entender al otro y llegar a conocerle, y a interiorizar lo aprendido en cada experiencia personal que has tenido, hasta tomar la postura que mantienes hoy frente a la seducción, yllegar a convertirte en la seductora natural que eres hoy día; y también entiendo que lo haces por gusto, con gusto, y a gusto, lo cual es ¡genial!😉 …

    No dudo, que como dice Violinista, que todos nazcamos con la capacidad de seducir sin esfuerzo, pero, entiendo que es una habilidad que debe encontrar el medio y las condiciones adecuadas para desarrollarse fluidamente, ¡y no perder las ganas las ganas! ó el amor, ó el gusto…

    No obstante, admito que puedo estar equivocada, pero creo que todos, todos, aprendemos a seducir y desarrollamos nuestra propia técnica, hasta el punto de comportarnos de forma intuitiva, y casi inconscientemente, siguiendo un mismo patrón personal, que cuando no nos da resultados positivos, conviene hacer consciente y cambiar de estrategia, de actitud, ó de punto de vista… En definitiva desaprender lo aprendido y aprender de nuevo… Sobre todo si nos gusta disfrutar en compañía gozosamente, ji, y de forma fructífera.

    Yo no soy genial seduciendo, y además me da igual no serlo, ni es necesario que un tío sea genial para que me despierte interés, ó morbo, ó amor… ara’, eso sí, ¡disfruto con la compañía de la gente, en general y de los hombres en particular! Y no me cuesta nada echarle tiempo, pensamientos, obras y omisiones a su conquista…😉

    Jugue.

  13. No he dicho que sea genial seduciendo, sólo genial😎 jeje

    Sinónimos de “genial”: magnífico, excelente, espléndido, formidable, extraordinario, estupendo, maravilloso

    Somos todos y todas geniales😉 ¡He dicho! Y quien diga que no, también lo es😉 ¡Ale!

  14. Lo siento, a veces soy una pesada. Es que se dispone la forma de un debate, y gusto de inclinarme hacia alguna parte, aunque no esté convencida de la postura. En el ejercicio me convenzo, pero para un rato, amos. Que luego se diluye.

    Juguetona, gracias por leer, gracias por molestarte en escribir una respuesta.

    En cuanto a la superdotación, es al contrario: existe una hiper motivación en aprender de todo y con todo, y por tanto por aprender uno mismo y profundizar sin escatimar en tiempo, igual que una sobre estimulación que también les “obliga” de alguna forma a seguir motivados🙂 . Que se limite la motivación es por otros factores, muchas veces no bien comprendidos ni bien enfocados por quien tiene contacto con este grado de inteligencia.

    Si una persona de capacidades normales está motivada hacia aquello que resulta un poco más complejo, imagina cuanto movimiento debe tener alguien que ve esa complejidad con mayor claridad, y por lo tanto, se puede sumergir dentro de las capas con mayor destreza.😀

    En cuanto a “se suele aburrir en clase”… bueno, será que las clases están enfocadas a unas capacidades en la media. Si se enfocarán de forma diferente, ya no habría ese problema. Pero eso… es otro asunto. 😉

    Me confunde “no va ligada a desarrollar ese talento”. En cierta forma sí que va ligado, aunque no sea determinante, es decir, no termine derivando en ese desarrollo. Pero por lo general, si no ha habido “cortes” que hayan anulado a esa persona durante su crecimiento, el camino termina poniendo sobre la mesa esa habilidades, de una forma u otra.

    Algo parecido al refrán que dice: “La cabra siempre tira pal monte”

    Que sean reconocidas socialmente es otra cuestión, por cierto. Que no se vea, entienda, o sirva significa muy poco acerca de estas.

    Lo juro, ya no escribo nada más en cuanto a este tema. Llevo informándome sobre ello casi dos años y me entra la cosa de aclarar los cómos, los porqués, y los para qué en cuanto surge la oportunidad.

  15. Alicia a mí me encanta el tema!!😛

    Pero confieso que no lo he estudiado, y baso mi opinión solo en la amistad y el conocimiento, que más o menos todos tenemos, pues de chicos y chicas muy inteligentes, (más que la media, considerándome yo en la media🙂 ) así como de personas de coeficiente bastante más bajo de lo común, y de dos chicos superdotados…

    En mi experiencia personal, ha coincidido que las personas más inteligentes les cuesta más trabajar y esforzarse (ji ¡signo inequívoco de inteligencia!!😛 ) Quiero decir sin nadie ocupándose de motivarles mediante “argucias”… Como si no existiera dentro de ellos ese deseo propio de mejorar (se trata solo de una apreciación mía, y no puedo generalizar) Por eso he supuesto siempre que el espíritu de superación y la facilidad para profundizar, no va ligado a la inteligencia, sino más bien, al carácter, la personalidad… ó no sé… la esencia de cada ser humano.

    No sé si me explico, pero para poner un ejemplo que todos conozcamos, el caso de este chico que ha terminado la carrera, superando las dificultades lógicas de una persona con síndrome down, siendo que cientos y cientos de estudiantes con inteligecia suficiente para ver esas complejidades, animarse a profundizar en ella y lograr resolverlas con mayor destreza, en cambio abandonan los estudios en cuanto pueden y ni siquiera parecen aspirar a nada más que ganarse la vida con lo que vaya saliendo, sin demasiadas complicaciones… Y como dato curioso que he vivido, contarte que en el ejercicio de varias profesiones artesanales, las personas con síndrome down, una vez que adquieren habilidad tras un periodo (por supuesto más largo que la media) de aprendizaje, llegan a ser auténticos genios, alcanzando una precisión y una especialización ¡¡insuperables!!.

    No todos somos iguales, eso desde luego que coincido contigo, ni todos podemos ser un genio en cualquier cosa, ni podemos seducir con las mismas melodías… Pero, de verdad que estoy convencidad, que todos podemos ser genios en algo y todos podemos seducir con nuestras propias Melodías.

    Gracias a tí por compartir lo que has aprendido; para mí es todo un placer leerte siempre, porque se nota que hablas con conocimiento de causa.

    Jugue.

  16. Gracias Violinista, tiene un par de diapositivas que me van bien.😀

  17. Juguetona, gracias por expresar con sinceridad lo que sientes al leer lo que escribo, es importante para mí conocerlo.

    Yo he hecho de vez en cuando recorrido por tus post, sobre todo por las historias, son bien divertidas y agradables, algo dirán de su dueña…😀

    Un saludo ^^

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