Seduccion de este día. Nuevo tipo de relación: vida ‘single’ en pareja

Hoy, os dejo un artículo, que he encontrado en la Vanguardia, que habla de un nuevo tipo de relación que va cobrando auge en nuestros días.

¿Qué es preferible, vivir en pareja o soltero? ¿Y si tratamos de aunar lo mejor de ambas? ¿Qué ocurriría?

Aquí explica el asunto:

Vida ‘single’ en pareja (La Vanguardia)

Hay personas que hacen vida de soltero, otras viven en pareja. Y también hay otra modalidad que poco a poco se va instalando en la convivencia de las relaciones estables: la vida de soltero en pareja, con sus ventajas e inconvenientes

Mi madre sufre por mi relación de pareja porque no entiende que no cene cada día con Guillermo. Y es que aunque vivimos juntos hace dos años, yo he reservado dos noches para ir al gimnasio con mis amigas y luego tomamos algo o nos vamos a cenar por ahí. Y una vez al mes hacemos un fin de semana juntas. Él también queda con sus amigos para ver el fútbol –que a mí no me gusta– y creo que es una buena forma de conservar las amistades de siempre sin interferir con las del compañero”. Lo explica Belén, de 30 años, directora de marketing en una empresa automotriz.

Noches reservadas, actividades de fin de semana, comidas, cenas, vacaciones parciales con los amigos…, cada vez hay más parejas que continúan con sus hábitos de single mucho después de haberse establecido en pareja. Unos por comodidad, otros porque saben que no hay nada para siempre y no quieren que les coja por sorpresa una ruptura. Pero, paradójicamente, continuar con la vida anterior contribuye en muchas ocasiones a dicha ruptura por falta de compromiso y apego.

Es fundamental mantener la identidad y el entorno propio, pero cuando uno de los dos miembros de la pareja –o los dos –no está dispuesto a cambiar su estilo de vida, cuando su agenda está llena y apenas tiene tiempo libre para estar con el compañero, se produce un desequilibrio. Durante una temporada puede funcionar, pero con el tiempo impide que se produzca la proximidad necesaria en el día a día; incluso que se establezca la rutina que conlleva la vida compartida. ¿Se pone en peligro la relación al priorizar las amistades?

¿Single en pareja? En el mundo anglosajón se utiliza la expresión married single, cuya traducción literal es soltero casado; pero en el escenario actual de la pareja, sería más apropiado referirse a ella como single en pareja. Desde luego, el concepto resulta contradictorio, pues atribuye a una misma persona dos estilos de vida muy distintos.

¿De qué estamos hablando, entonces? En anteriores generaciones era habitual que el hombre conservara sus hábitos y actividades de grupo, mientras la mujer enfocaba su vida en la pareja y en la familia sin plantearse, por ejemplo, fines de semana con las amigas. Actualmente, las mujeres se establecen en pareja más tarde (hace cuarenta años, la edad promedio era de 23 y actualmente es de 29,9). Los miembros de las nuevas parejas han vivido la veintena haciendo amigos, forjándose una carrera profesional y construyendo una vida a la que, en muchas ocasiones, no están dispuestos a renunciar.

Numerosos estudios revelan la tendencia, por parte de las parejas modernas, a socializarse individualmente –con sus grupos de referencia– a diferencia de las parejas más tradicionales. El problema no es que esto suceda, sino si resulta incompatible con el tiempo que requiere una relación estable. Anteriormente, el matrimonio implicaba una serie de normas y obligaciones sociales.

Actualmente, como describe David Popenoe –sociólogo y codirector del National Marriage Project en la Universidad de Rutgers, en la que enseñó durante cuarenta años–, la pareja es una relación que se inicia y rompe a voluntad. Según este autor, la gente ya no está dispuesta a permanecer en las relaciones en “lo bueno y en lo malo hasta que la muerte nos separe”.

Los papeles tradicionales han evolucionado hacia una unión más flexible y dinámica en la que los compañeros comparten de diferente manera. Se trata de conciliar intereses y experiencias. Ahora bien, al margen de los cambios estructurales de la sociedad, parece indudable que las parejas que tienen relaciones cohesivas e interdependientes, afrontan mejor los conflictos. Porque no hace falta compartirlo todo: todos los amigos, todas las actividades; se trata de ir encontrando un cierto equilibrio.

Cada pareja tiene una historia que explica el porqué conviven juntos; es la suma de las diferentes maneras en que comparten el camino común. Si las vidas se hacen en paralelo y no conjuntamente –amigos, actividades, vida social–, la conexión de la pareja resulta más débil. No parece una buena opción mantener una conexión débil con la pareja, pero tampoco una vida compartida totalmente sin espacio para los amigos.

¿De single a en pareja? “Cuando estás solo eres dueño de tu tiempo, comes lo que quieres, cuando quieres, compras lo que te apetece, escuchas la música que te gusta; también es verdad que en muchos momentos desearías estar acompañado y compartir aquello de lo que disfrutas”, comenta Alberto de 33 años, que tras vivir solo durante cuatro años se casó con Laia hace ocho meses. “La vida en pareja te cambia los esquemas. Hay actividades que son claramente para compartir con los amigos y en la nueva situación has de renunciar a algunas de ellas. Pero si estás bien con tu pareja, te apetece estar con ella aun a costa de no verlos tanto a ellos.

Mis amistades son muy sólidas y gratificantes, pero mi relación con Laia es prioritaria”, agrega Alberto. La transición de la vida de single a la de pareja supone en ocasiones todo un reto, especialmente para aquellos acostumbrados durante mucho tiempo a sus hábitos, a salir con los amigos, a programar su tiempo libre sin rendir cuentas a nadie; en la nueva situación deben compartirlo con la pareja, seguir unos horarios, unas rutinas.

Temas cotidianos como el orden (o desorden); las tareas de casa (las hacía todas, hacía algunas o tenía a alguien que se las hacía); las comidas (no cocinaba a menos que se tratase de una ocasión especial, o siempre cocinaba). ¿Por qué no empezar ahora o por qué dejar de hacerlo?, ¿cocinar los dos?; el cuidado de la ropa, el manejo del dinero; todo aquello que había hecho siempre. Pero es que las circunstancias han cambiado. Será necesario compaginar la nueva situación con los logros personales y sociales anteriores y tomar decisiones al respecto.

Cada pareja es diferente, como distintos son sus contratos explícitos e implícitos. En cualquier caso, se precisa comprensión mutua de la necesidad de un espacio propio ¬tiempo para actividades, intereses separados para no perder la identidad individual que en definitiva atrajo a la otra persona en un principio–. Asimismo, es necesario reconocer y no sobrepasar los límites, pues en ocasiones los derechos adquiridos se convierten en inamovibles y un día se pueden revelar como la causa de un alejamiento o deterioro en la relación.

Es importante el compromiso, asumir las responsabilidades que conlleva la vida en común. Porque ya no piensas sólo en ti mismo, como miembro de una pareja también te debes a ella; y por supuesto, para la solidez y duración de la relación, es muy importante el tiempo compartido; especialmente en un mundo en que las prisas y las obligaciones dejan poco margen para el tiempo libre. Será importante gestionarlo y valorar la dedicación que requiere la pareja, que no debería ser incompatible con el empleado con las amistades propias. Se trata de compaginar el tiempo juntos y por separado. Y de no confundir el derecho a tener parcelas propias con la falta de implicación en el día a día y en la satisfacción de las necesidades del ser amado.

En definitiva, consiste en un compromiso por parte de los dos, para que la relación funcione; que sin perder la autonomía y la identidad se disfrute de la compañía del otro y se compartan intereses, metas y prioridades. La vida no ha de girar exclusivamente en torno al mundo de la pareja, pero tampoco al margen de esta. Es una búsqueda de equilibrio, integrarse en su vida e integrarla en la propia.

“A Jaume no le importa quedarse con los niños los viernes por la noche porque es el día que salgo con mis amigas”. “Eva sabe que yo siempre he hecho excursiones de fin de semana con mis compañeros de la facultad”. “Se conecta al skype con su grupo cada noche mientras yo veo la tele antes de irnos a dormir”. “Con alguna frecuencia ceno sola porque Carlos se va con compañeros de la oficina a tomar algo”. “Una semana de agosto la reservo para una escapada con mis amigas”. Son algunos de los comentarios de jóvenes en la treintena, que no han renunciado a algunas de las actividades que realizaban antes de unirse en pareja.

En principio, no deberían suponer un motivo de conflicto, siempre y cuando se enmarquen en una dinámica de pareja igualitaria y consentida. Es preciso valorar si el compañero las acepta genuinamente o si, por el contrario, se resigna a que así sea y podrían hacer mella en la relación. Desde luego no se trata de volver a patrones antiguos de comportamiento, pero sí de cuestionarse si se está siguiendo el estilo de vida de pareja, de single o de single en pareja.

Y para encontrar respuestas se podrían responder estas preguntas: ¿busco a mi pareja cuando tengo tiempo libre para hablar?; ¿cuando algo importante ocurre, llamo primero a mis amigas y luego a mi pareja?; ¿paso la mayor parte de mi tiempo libre con amigos, incluso con algunos que ella no conoce? Ante la posibilidad de un golpe de suerte o de un tiempo sabático, ¿la primera reacción es compartirlo con su pareja o, por el contrario, contempla la posibilidad de disfrutarlo con su grupo?

¿Casado o soltero?

¿Estás soltero o casado? Parece fácil contestar a la pregunta teniendo en cuenta las diferencias evidentes entre las dos condiciones de vida. ¿Pero se puede responder soltero y casado a la vez? En principio parece una paradoja, pero teniendo en cuenta las nuevas dinámicas en el mundo de la pareja, en inglés ha surgido la expresión married single, algo así como vida de soltero en pareja, aunque la traducción literal sea soltero casado.

Se observa que cada vez son más aquellos que teniendo una relación estable de pareja buscan llenar vacíos, diversión o felicidad fuera de ella. Parejas que pueden haber tenido una relación satisfactoria en el pasado pero que por un motivo u otro se han alejado emocionalmente o han evolucionado hacia metas diferentes y han cambiado sus prioridades; parejas que buscan alternativas a una vida que no les satisface, actividades gratificantes que no pueden compartir con su compañero, emociones que ya no les proporciona la compañía de la persona que comparte su vida.

¿Y por qué no se separan o divorcian?, sería entonces la pregunta. Porque no quieren dar por terminada la relación atendiendo a la comodidad que la vida familiar proporciona, el temor a hacer daño a los seres queridos, los problemas que puede suponer para los hijos y, cada vez más, las dificultades económicas que conlleva una separación o un divorcio –mantener dos casas, atender a los gastos de dos núcleos familiares, cargas fiscales, etcétera–; en ocasiones, la merma del estatus que se ha disfrutado hasta el momento o la pérdida o disminución de la vida social. Es así como uno de los dos –o los dos– deciden modificar los términos del contrato e inician nuevas rutinas que no incluyen al otro.

Es posible que no tengan grandes conflictos si la decisión ha sido tomada de común acuerdo y si se cumplen los límites marcados; incluso, en ocasiones, puede contribuir a una convivencia civilizada. Algunas parejas que han seguido este patrón de relación, se reencuentran en la madurez tardía y comparten el final del trayecto disfrutando del retiro y, en muchos casos, de los nietos y del entorno familiar y social. Desde luego, se trata de decisiones y elecciones que sólo los componentes de cada pareja pueden explicar.

El entorno puede no entenderlas y naturalmente cabe preguntarse si compensa y es viable vivir en compañía y disfrutar individualmente. Sólo los que han llevado o llevan este estilo de vida pueden contestar. Y no es una rareza en la sociedad actual; muchos conocemos parejas que funcionan así. Numerosas investigaciones revelan el poco tiempo que comparten las parejas modernas.

De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística de Estados Unidos, una pareja en la que los dos trabajan y con hijos, comparte una hora y cuarto cada día. Y una de cada cuatro tiene diez minutos para hablar. El estudio Alone together: how marriage in America is changing (algo así como Solo en compañía: los cambios actuales en el matrimonio en América), compara dos encuestas a nivel nacional, una de 1980 y otra del 2000.

El 1980, el 53% de las parejas afirmaron que casi siempre se socializaban juntas y el 62% compartía sus actividades de ocio. En el 2000 la proporción había descendido al 34% y 44%, respectivamente. Llama la atención que, significativamente, los hombres consideraban a su pareja como su mejor amiga mientras que las mujeres llenaban esta necesidad a través de una red de amistades fuera de la pareja.

Nuevos estilos de relación de pareja

Se habla de la generación Sexo en Nueva York, (serie producida por la HBO, basada en el libro del mismo nombre escrito por Candace Bushnell y protagonizada entre otras actrices, por Sarah Jessica Parker). La trama gira en torno a la vida de recién casados de Carrie (Sarah Jessica Parker) y Big (Chris North), así como de las tentaciones que pueden ocasionalmente arruinar su matrimonio. Cuatro amigas que, independientemente de su vida sentimental, permanecen inseparables; a quienes les une una gran confianza y reservan lo mejor de sí mismas para su amistad. La serie explora, entre otras cosas, las diferencias entre las amistades y las relaciones.

Por otra parte, un artículo publicado en el The New York Times en junio del 2010 examinaba la tendencia de hoy en día a prolongar la adolescencia y retrasar la vida adulta. La Administración Obama ha cambiado la edad en la que los padres pueden incluir a sus hijos en su seguro médico; actualmente pueden hacerlo hasta los 26 años. Son los hijos de la generación del milenio (aquellos nacidos a partir de 1980). Históricamente, las señas de identidad de la vida adulta eran: completar la educación superior, vivir fuera del hogar paterno, casarse, tener hijos e independizarse económicamente. Es evidente que ahora son otras.

Los jóvenes entre 20 y 34 años, como elección, tardan más en acabar su formación, establecerse en pareja, tener hijos e independizarse económicamente. “Un nuevo periodo de vida se da en la gente joven: ya no son adolescentes, pero todavía no son adultos”, afirma Frank F. Furstenberg, que dirige la MacArthur Foundation Research Network on Trasitions to Adulthood (Fundación Mac-Arthur para la investigación sobre la transición a la vida adulta).Como describen diversos estudios realizados en Princeton University y Brookings Institution, el concepto de matrimonio ha desaparecido como definición tradicional de la edad adulta; han emergido otros tipos de relación.

Muchas mujeres ya no se convierten en madres, lo que en los años cincuenta habría sido considerado como una pena o una carencia. Ahora es una elección. Como elección es el vivir en pareja o permanecer single; término que ha reemplazado al de los antiguos solteros y solterones. Y parece ser que, incluso los descritos recientemente como estilos de vida de unos y otros, empiezan también a adquirir nuevas dimensiones, en lo que sin duda es una nueva perspectiva de lo que en antiguas décadas se conocía simplemente como las relaciones entre el hombre y la mujer.

Un pensamiento en “Seduccion de este día. Nuevo tipo de relación: vida ‘single’ en pareja

  1. tengo un conocido que se llama ricardo, él ya se caso, este chaval siempre ha sido muy social, cuando se hizo novio de una chica timida, desde el principio la integro a su circulo de amigos, aunque en un inicio, los amigos y amigas de Ricardo no la tomaban en cuenta… por lo que él siempre le daba prioridad a su chica y siempre la metía en la conversasión, se encargaba de que ambos se divirtieran en compañia de amigos y que sus amigos de igual manera de divirtieran, pero al que no le pareciera, siemplemente los dejaba de un lado… y como ricardo es muy querido y todos disfrutaban estar con él, sin darse cuenta a los amigos de ricardo les nació estima por ella, ya ahora que se casaron, no dejan de salir con amigos mutuos o amigos de Ricardo que haya acabado de conocer… siempre salen juntos y a pesar de que ya tienen una niña, siguen saliendo juntos a disfrutar de los amigos, del cotorreo y unas buenas chelas… por algo ya han durado 7años y siguen super enamoradisisimos… la clave de Ricardo ha sido, que ha integrado a su pareja a su circulo de amigos y nunca ha dejado de hacer lo que siempre ha hecho, salir de parranda en compañía de sus amigos y luego integro a su pareja…

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