Seducción amorosa. ¡Qué bueno fue! “¿Y mi copa de vino?”

Nuestra amiga Alicia nos cuenta un divertido y juguetón momento de disfrute amoroso que vivió con “su señó”. Gracias, Alicia😉

¡Lo que me he reído con la historia! ¡Esta Alicia, qué niña más mala! En cuanto te descuides, te la hace.😉

Carta de Alicia

¡Qué bueno fue!

Un día fui con mi señó a comer marisco, riquísimo, en un restaurante en el que se ve la Alameda de Segovia, y el Alcázar de Segovia, por la parte del abismo, una preciosidad. Era veranito, yo no había probado nunca marisco, y lo regamos con vino blanco riquísimo.

Estuvimos desde las tres de las tarde hasta las seis, o por ahí, en la terraza, cogiéndonos el puntillo y riendo.

El caso es que él me llevaba alguna copa de más, y había algún punto en el que se quedaba colgado, mirando hacia al infinito, satisfecho de la comilona, del solecico en la cara y con esa alegría que tiene.

Total, que debía quedar una copa de vino en la botella, la mía se había vaciado y la suya aún estaba totalmente llena.

Él tuvo un despiste largo de cinco minutos, observando las motas de polvo o quién sabe… y aproveché para beberme toda su copa, y echarme la que quedaba en la botella, y bebérmela, también.

Cuando volvió del despiste, hablo otro ratito más, y tardó como diez minutos en darse cuenta de que ya no le quedaba vino en la copa.
Se quedó tó confuso, y me preguntó: – Ali, ¿que ha pasao con la copa?

Y yo toa seria le dije: -Pero, ¿no te acuerdas? Si te la has bebido hace ná. Anda, que llevas un pedal…

Asintió tó entristecido: – Joe, si es que ni me acuerdo, y ¿el vino de la botella?

– Rey, que la que te has tomao era la última que había en la botella, ni me has prenguntao ni ná si quería un traguito.

Medio arrepentido, me dice: – Jo, vaya, oye, pues podemos pedir otra, si quieres, que no me he dado ni cuenta.

– Vale😀, si es que claro, con lo rico que está, ni te das cuenta de cómo entra… si es que estás de un despistao…

Y empecé a reírme. Él me siguió en las carcajadas, pero no tenía ni idea del vacile que le estaba haciendo tol rato.

Cuando acabamos de comer, nos fuimos a los columpios. Como ibamos muy mareados para darle a la rueda giratoria, nos caímos en los jardines de la Alameda, medio luchando, medio agotaos.

Ahí me puse muy seria, de nuevo, y le dije…

– Te tengo que confesar una cosa….

Él se quedó un poquillo asustao, por el cambio de humor repentino.
– ¿Qué te pasa Ali?

– Veras, rey… es que… (silencio de un minuto)

– …es que… ¿qué?

– Es que… te acuerdas de lo del vino, de que no me habías dejao probarlo ni ná…

– Claro…

– Pues no fuistes tú quien acabó con él. Yo le dí finiquito sin que te dieses cuenta…

Y me empecé a reir de nuevo.

– Serás malvada, ale, ahora te llevas tú solica a Madrid. Hombre, la niña esta vacilando, que uno tiene estudios universitarios…

Y me hizo cosquillas como castigo😀😀😀

* * * * *

Y tú, seguro que también recuerdas algún momento de disfrute con alguna chica (o chico), reciente o pasado, aunque fuera por unos segundos. ¿Te apetece contarlo?

Si es así, puedes escribirnos donde dice “Comentarios”, en este enlace.

7 pensamientos en “Seducción amorosa. ¡Qué bueno fue! “¿Y mi copa de vino?”

  1. “¡Que bueno fue!”…🙂 una noche que salí con un chico, estábamos en su casa.

    Él se habia sentado en otro sillón buscando música en su notebook, cuando yo me levante y de golpe le quité la pc, tomé sus manos y lo saqué a bailar…corrimos todos los muebles a medida de avanzabamos con nuestros pasos, pero recuerdo su cara! mirandome fijo y sorprendido en el momento que tomaba sus manos para bailar..y luego su sonrisa.

    Fue una de las noches más lindas que pase. Cada vez que la recuerdo no puedo evitar sonreir!!🙂 BESOTESS!!

  2. MariposaNegra!!, qué buenos son los silencios y el tacto de unas manos que te sacan a bailar! Publicaré tu momento de disfrute amoroso😉

  3. Eso me recuerda a algo que me ocurrió con relación al vino. Fue en un congreso con una chica de fuera.

    Todo comenzó en los pasillos de dicho congreso. Mi amigo se encontraba platicando con ella mientras se tomaban un vaso de vino tinto. Al comienzo me acerqué por mi amigo, pero cuando me fijé en ella, me pareció realmente atractiva. Su cabello era negro, largo y lacio; sus ojos grandes, oscuros y un poco rasgados; delgada, de piel morena y de aproximadamente 170cm de estatura.
    Llegué saludando a mi amigo y entrando en la conversación que tenían que, como era de otro lado, la conversación giraba entorno de las cosas que hacía por allá. Cuando la escuché, me pareció su voz melodiosa, ya que su tono de voz era diferente por ser de otra parte. En pocas palabras, me pareció toda una belleza exótica.

    Estuvimos platicando y tomando un rato, hasta que un profesor nos invitó a un bar. Ya que salíamos del congreso, le puse el brazo por encima del hombro y le pregunté:

    Yo: ¿No hay problema si te abrazo?

    Ella: …

    No me comentó nada, como que no se lo esperaba. Pero no tardé mucho en notar el efecto, porque en un momento después, mi amigo me dice:

    Mi amigo: Mira a esas chicas, ¡están preciosas!

    Ella: Que les hable él. (Refiriéndose a mí)

    Llegando al bar, me senté entre mi amigo y ella. Platicando con ella me acordé de una estrofa que había escrito en una noche de delirio, que se ajustaba perfectamente a la situación, y le dije:

    Yo: Me estoy acordando de una estrofa que escribí, que por cierto,
    se ajusta a la ocasión.

    Ella: A ver, dímela.

    Yo: Tu dulce y suave boca
    empapada en tinto vino;
    el aroma de tus labios es tan fino
    que al que lo percibe le provoca
    unas ansias de galán o de asesino,
    extraña sensación de afán divino
    que entra en pecho y alma toca.

    En el momento no pasó gran cosa. Pero después del bar, seguimos tomando mi amigo y yo en el departamento que estaba rentando ella. Seguimos platicando hasta deshoras de la madrugada y todo estaba aparentemente tranquilo, pero a mi amigo le dieron ganas de ir al baño, y nos quedamos solos, ella y yo. Me encontraba sentado y cruzado de piernas junto a su cama mientras que ella se servía un poco de vino tinto, y en eso, me pregunta:

    Ella: ¿Te sirvo?

    Yo: No, gracias, estoy esperando a que amanezca para irme.

    Ella: ¿Te puedo hacer una pregunta?

    Yo: ¡Claro que sí! Dime.

    Ella: ¿Te puedo dar un beso?

    Yo: Bueno, está bien.

    Se sentó en mis piernas y comenzó a besar mis labios, y… lo demás se los dejo a la imaginación.

    Alberto Hidalgo, gracias por tu excelente trabajo, Tengo apenas unos meses siendo tu lector, y es la primera vez que comento algo. En alguna parte mencionaste que hay que dar, y hoy les comparto esta vivencia.

    Alicia, gracias por recordarme aquel momento tan grato. Que bueno que confesaste, la verdad, estuvo genial. Hay que tener cuidado contigo.

    ¡Saludos y gracias!

  4. Gracias, Poeta-de-la-noche-triste😀

    La poesía, muy chula, ¿te la puedo copiar?😀

    En pareja se pué hacer de tó y ser la mar de jodío.

    Siempre hay cosillas. Una vez empecé a sugerirle juegos a mi señó, básicamente porque me aburría, que así es como empieza todo.

    – ¿A la gallinita ciega? Huy, no, que solo somos dos y es muy fácil adivinar quién eres…

    – ¿Al pilla pilla? ¿no? ¿ni en el parque de al lao de tu casa?
    ¿que los vecinos te conocen? ¿que qué vamos a hacer corriendo uno detrás del otro?… hombree…:D …. si eso a ti no es que te haya importado nunca mucho, rey, ¿eh? ^^

    ¡Zas! Cachete en el culo.

    – ¿Pelea de almohadas? ¿no? ¿ni un poquito, así como “pim, pam, pum” y ya está? ¿ni con eso?…. ¿y pelea de cojines?😀
    ¬¬u
    ….Vale, derivados tampoco….

    – Pues la única manera de aprovechá tu casa pa jugar al escondite inglés, sin moveeer las manooos ni looos pieeeessss….

    Y en un pasillo que tiene muy largo, jugamos al escondite inglés.
    Claro, que como el alto es él, ganaba tol rato, por las zancadas que daba.

    Yo que soy de un competitivo que pa qué, y a mí no me gana nadie a no ser que pida permiso, no lo soporté. Y en una de esas le puse la zancadilla.

    Ale, otra vez castigá. Por meterme con el profe. Si es que…

  5. Por supuesto que sí Alicia, ¡con toda confianza!

    En el caso de que se llevan así, está perfecto. Lo importante es que pasen un buen momento juntos y que se vuelva inolvidable.

  6. Hay una chica de mi curso con la que tengo una relación especial, y por especial no quiero decir que sea mi amiga del alma o mi novia, digo especial.

    Hace poco, se organizó una quedada de clase para irnos de vinos y cervezas todos juntos. Por esa, época, nuestra relación se estaba diluyendo entre exámenes y falta de confianza (ella va a otra clase diferente a la mía y no coincidimos nunca). Yo no esperaba que ella fuera.
    Cuando llegue al bar, sorprendentemente, ella estaba allí. Y yo, sorprendetemente, cogí una silla y me hice un hueco a su lado (soy una persona bastante tímida).

    Cómo nuestra relación es especial, al principio de la noche no hablamos demasiado el uno con el otro, sino con todos los demás. Más tarde, no sé si por el vino o la cerveza, ambos nos fuimos soltando. Entonces, fui al servicio y cuando volví, me habían quitado el sitio, me senté en otra silla, y al poco rato, ella estaba a mi lado. A partir de ahí, empezamos a bromear y a tontear (nosotros raramente mantenemos una conversación larga). Era como si los demás hubieran desaparecido, estuvimos largo rato en nuestro pequeño mundo, sin nada que decir, pero con la intención de decirlo todo.

    Después llegaron unos tunos y todo el grupo se puso a cantar, ella, sentada a mi lado y muy cerca de mí, también. Yo me quedé callado, pensando en la suerte de tener unos compañeros como los que tengo y de que ella estuviera a mi lado. Me emocioné viéndolos cantar.
    Luego, fuimos a una discoteca y allí, tras una sesión de fotos de grupo en la que siempre salimos juntos y abrazados, estuvimos discutiendo en broma (y con nuestras bocas demasiado cerca) sobre lo que ella había hecho con un ticket de chupito que previamente me había robado.

    Por desgracia, ahí acaba mi historia, ya que esa noche yo no podía estar hasta tarde porque tenía partido de futbol al día siguiente. Para ser honesto, he de decir que no me fui por el partido, me fui por la multa me caería si no estaba en casa a cierta hora….
    Desde entonces, nuestra relación especial parece haber mejorado un poco, aunque hay cosas que me desconciertan: hay veces que no paramos de bromear, de meternos el uno con el otro y otras que es como si ambos nos ignoráramos, estamos al lado y ni nos hablamos…

    No sé si esta historia os habrá resultado interesante de leer, pero sé que ha merecido la pena escribirla por los sentimientos que me ha hecho revivir.
    Gracias, espero encontrar la manera de convertir nuestra relación especial en algo más y así poder terminar la historia de la noche de los vinos.
    Acepto propuestas!!

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