Seduccion hacia la salud. ¿Y si la felicidad fuera una asignatura en el colegio?

¿Qué tal estaría tener en el colegio una asignatura llamada “felicidad”? Aquí dejo un extracto de un artículo relacionado con esto, que encontré aquí. En este texto, me ha sorprendido muy gratamente comprobar cómo Gustavo Zerbino, uno de los supervivientes del accidente de avión de 1972 en los Andes, a través de esa terrible vivencia, llegó exactamente a las mismas conclusiones que publicamos en el post de la “Porque-itis“. Pareciera como si él mismo hubiera publicado dicho post😯

Enseñar a ser felices desde niños

El divulgador científico y escritor Eduardo Punset, presentador del Congreso, reafirmó la idea de la necesidad de ‘inculcar’ la felicidad desde temprana edad. “Hemos descubierto nuestra capacidad para incidir en el cerebro de los demás y, por experimentos concretos, hemos descubierto que hay una ventana crítica entre los tres y los ocho años para hacerlo; así que si queremos adultos altruistas, solidarios, menores niveles de violencia en la sociedad, hay que volcarse en el aprendizaje social y emocional de los niños en estas edades”, explicó.

Pero para quienes no hemos tenido la suerte de nacer en un país que se preocupe por la felicidad de sus habitantes, aún hay esperanza: la felicidad se puede alcanzar. Todos los ponentes del Congreso se dedicaron a destripar cómo, y aunque cada uno tiene su propia receta, sí hay ciertas pautas o actitudes que a todos nos pueden servir para vivir más contentos. Como recordaba el filósofo y científico Luis Arbea en su intervención, “la felicidad está al alcance de todos y cada uno, no sólo de dioses y millonarios”.

Varios de los conferenciantes coincidieron al señalar las claves de la ansiada felicidad. Las más nombradas fueron el sentido del humor (reírse de uno mismo es el primer paso para reírse más), el optimismo, la capacidad de adaptación, la acción (si quieres hacer algo, hazlo), y la relativización de los problemas (“es necesario tener siempre presente que no somos el centro del universo”, recordaba Punset).

Un buen ejemplo de capacidad de adaptación lo dio Gustavo Zerbino, uno de los supervivientes del accidente de avión de 1972 en los Andes que inspiró la película ‘¡Viven!’. “Lo importante no es lo que nos pasa, si no cómo vivimos nosotros lo que nos pasa”, aseguraba.

Zerbino pasó 73 días en las montañas de los Andes entre los restos de su avión accidentado y los de sus compañeros y amigos fallecidos. Él y el resto de supervivientes llegaron a escuchar por la radio que se suspendía su búsqueda y, sorprendentemente, asegura que ésa fue la mejor noticia que podían haber recibido. “Sólo entonces nos decidimos a sacar lo mejor de nosotros mismos e ir a buscar una solución”, recuerda. Todo el mundo hubiera asegurado con los ojos cerrados que era imposible atravesar las montañas, prácticamente sin agua ni comida ni abrigo, y conseguir encontrar ayuda, pero dos de sus compañeros lo lograron. Y cuando volvieron a buscar a sus amigos al lugar del accidente ninguno había fallecido. “En los Andes aprendimos que preguntarse ‘¿por qué me pasa esto a mi?’ lleva a la parálisis. Lo que hay que preguntarse es ‘¿qué es lo que quiero?’ y ‘¿cómo lo consigo?’. (ver “porque-itis“), “Quejarse no aporta ningún valor, eso lo pueden hacer quienes están bien, los que están mal tiran hacia delante, actúan”, añade.

Zerbino ha aprendido a extrapolar su dramática experiencia a la vida normal de la gente corriente. “Si lo piensas siempre te va a faltar algo y eso es frustrante. Es mucho más útil centrarse en lo que tenemos que en lo que nos falta. Además, la mayoría de la gente fracasa en sus anhelos porque creen que no van a poder conseguir lo que desean y nunca llegan a intentarlo”, explica. De nuevo volvemos al optimismo y a la acción como caminos hacia la felicidad.

La felicidad también requiere un esfuerzo

Eso sí, recorrer ese camino con ‘happy end’ requiere un esfuerzo, “no es tan fácil como dicen en los libros de autoayuda”, apunta Sonja Lyubormirsky. Esta profesora de Psicología de la Universidad de California añade además una nueva dificultad a la búsqueda de la felicidad que, aunque no es insalvable, sí condiciona a ciertas personas. El 50% del grado de felicidad que puede alcanzar una persona está determinado por los genes, y otro 10%, por las circunstancias de cada cual. Así que nuestra voluntad de ser felices puede incidir todavía sobre un generoso 40% que es necesario trabajarse para conseguir las ‘virtudes’ de los felices.

Tras muchos años realizando estudios sobre la materia con grupos de individuos de distinto sexo, nacionalidad, cultura, edades, etc., Lyubormirsky ha llegado a la conclusión de que las personas felices son más creativas, más sanas, tienen más amigos, son mejores líderes, más productivas… Podríamos seguir con una larga lista de ventajas de la felicidad, pero es suficiente un botón como muestra.

Es curioso que la famosa ‘Pepa’, la constitución de 1812, asegurara en su artículo 13 que “el objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”, un bonito mantra que desapareció con la Carta Magna de 1978 y que no se ha vuelto a mentar en los programas electorales de los partidos mayoritarios.

Así que, visto que el nuevo Gobierno no parece que vaya a tomarse la felicidad de los españoles como una prioridad, habrá que ponerse en marcha para conseguir que el 40% que depende de nosotros mismo se llene de felicidad. Ya saben, optimismo, adaptación, acción. Y que coman perdices.

2 pensamientos en “Seduccion hacia la salud. ¿Y si la felicidad fuera una asignatura en el colegio?

  1. Muchas gracias por tu blog. Encontré algo interesante en el blog Osho Maestro acerca de la felicidad:

    Osho, he descubierto que estoy aburrido de mí mismo y que no siento gusto por nada. Tú has dicho que nos hemos de aceptar, seamos lo que seamos. No soy capaz de aceptar la vida…aunque sé que me estoy perdiendo mi gozo interior. ¿Qué puedo hacer?

    “… El hombre es el único animal que se aburre. Es una gran prerrogativa, forma parte de la dignidad del ser humano. ¿Has visto a algún búfalo aburrirse, a algún asno aburrirse? Aburrirse simplemente quiere decir que la manera en que estás viviendo es equivocada.. Por eso, comprender que me aburro y que he de hacer algo, que necesito alguna transformación, puede ser un gran acontecimiento…

    ¿Por qué te sientes aburrido? Te sientes aburrido porque has estado viviendo según pautas muertas heredadas de otros. ¡Renuncia a esos modelos, sal de esas pautas! Empieza a vivir según tú mismo…

    Si estás haciendo lo que quieres nunca te aburrirás.

    El día en que dejé mi casa para ir a la universidad, mis padres –mi padre, mis familiares, todos– querían que me convirtiera en científico. Ser científico –o, por lo menos, doctor o ingeniero– ofrecía un futuro muy prometedor… Yo me negué en redondo. Les dije: “Voy a hacer lo que quiero hacer, porque no quiero vivir una vida aburrida. Como científico, pueda que tenga éxito –puede que obtenga respetabilidad, dinero, poder o prestigio– pero en mi interior me aburriré porque eso no es lo que quiero hacer”.

    Ellos se quedaron perplejos porque no veían ninguna perspectiva en estudiar filosofía… A regañadientes, accedieron, sabiendo que iba a desperdiciar mi futuro… pero finalmente reconocieron su error.

    No es una cuestión de dinero, de poder o de prestigio. Es una cuestión de hacer lo que intrínsecamente quieres hacer. Hazlo, independientemente de los resultados… y tu aburrimiento desaparecerá…

    La humanidad se aburre porque la persona que debería haber sido místico es un matemático; la persona que debería haber sido matemático es un político; la persona que debería haber sido poeta es un hombre de negocios. Todos somos algo diferente de lo que deberíamos ser; nadie es quien debería ser.

    Has de arriesgarte. El aburrimiento puede desaparecer en un momento si estás dispuesto a arriesgarte…

    Vincent Van Gogh fue inmensamente feliz simplemente pintando. Nunca vendió una sola pintura, nadie lo valoró nunca. Y pasó hambre, se moría de hambre… Su hermano le tuvo que pasar una pequeña cantidad de dinero para que pudiera, al menos, sobrevivir. Ayunaba cuatro días por semana y comía los otros tres. Tenía que ayunar durante esos cuatro días porque, si no, ¿de dónde iba a conseguir sus lienzos, sus pinturas y sus pinceles? Pero se sentía inmensamente feliz, a gusto…

    Aún queda tiempo. Sal de la prisión en la que has vivido hasta ahora. Sólo necesitas un poco de coraje, sólo un poco de valor del jugador. Y no tienes nada que perder, recuérdalo. A lo sumo puedes perder tus cadenas, tu aburrimiento, esa constante sensación interior de que te falta algo…

    Te sientes aburrido… Eso es una buena situación. No sientes gusto por nada. ¿Qué más necesitas para salir de la prisión? ¡Da un salto y sal de ella! ¡Y no mires atrás!

    Ellos te dicen: “Piénsatelo dos veces antes de saltar”. Yo te digo: “Primero salta y luego piénsatelo tanto como quieras”.

    Osho, El ganso está fuera
    http://osho-maestro.blogspot.com/

  2. Carlos Iván, muchas gracias por traérnoslo🙂 . Como siempre, Osho, tan acertado en sus palabras, execepto en lo de que Van Gogh era inmensamente feliz. No dice eso en su biografía; según relata, su vida fue muy tortuosa, Vang Gogh tenía un caracter muy difícil, cosechó multitud de fracasos con las mujeres y sus amigos eran escasos. No soy entendido en arte, pero su pintura no refleja precisamente felicidad.

    No todo el que canta es feliz, ni todo el que pinta, por muy bien que lo haga.

    En todo lo demás, de acuerdo con Osho😉

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