Seduccion de este día. Los androides y el sexo. Hiroshi Ishiguro

 

Me han enviado este artículo de abajo que nos habla sobre los androides y su posible futuro uso sexual. Uno de sus creadores, Hiroshi Ishiguro asegura que dentro de unos años, cuando estos androides puedan ofrecer sexo, se venderán por millones.

No tengo ni idea de si eso ocurrirá asi, pero viendo el asombroso parecido que tienen, cada vez más, los androides con los humanos (ver video de abajo), y el gran número de ventas que hoy en día mantienen los juguetes eróticos más simples, no parece demasiado descabellado realizar tal afirmación.

Hiroshi Ishiguro plantea el eterno debate filosófico sobre “quiénes somos” en realidad, cuál es nuestra identidad. “Si la identidad no es el cuerpo… ¿qué es?” cuestiona Ishiguro.

Me recuerda a una frase que decía Anthony de Mello:

“Cuando yo me muera, mi cuerpo se quedará en la tumba, y mi alma se irá al cielo; pero… ¿dónde estaré yo?”.

Aquí os dejo el artículo

La Vanguardia. La Contra. Lluís Amiguet

Hiroshi Ishiguro, creador de geminoides y jefe de neurorrobótica de la Universidad de Osaka

Cuando los androides den sexo se crearán por millones

Héroes de acero

Al comenzar mi hora a solas con Ishiguro, bendigo este trabajo por emocionante, pero empieza a resultar inquietante cuando me señala al microandroide que le cuelga del cuello y proclama: “Es el crucifijo de mi nueva religión”.

Después no hay un segundo para el tedio entre sus brillantes argumentos de impecable racionalidad, su geminoide y sus intuiciones. Acaba dándome una noticia: a los héroes que salvaron Japón de la catástrofe de Fukushima, hay que añadir los robots militares de EE.UU. Japón es la gran potencia robótica industrial y doméstica, pero, tras la guerra, se le vetó la robótica militar, que es la que puede salvarnos en situaciones como una catástrofe nuclear.

¿Cómo sabe que yo no soy mi geminoide?

No sé. Parece usted una persona.

Usted no sabe que no soy mi geminoide. Y punto. Porque ahora no puede ver qué hay en mi interior: si cables o carne.

Además soy muy despistado.

Usted y todos. Si colocáramos un androide en una situación concreta, digamos sentado aquí en la entrada de CosmoCaixa leyendo el periódico… ¡Usted no sabría que esa persona en realidad es un androide!

Tal vez nadie se daría cuenta.

Hemos hecho varios experimentos con androides en las calles y edificios de Osaka y el 80 por ciento de quienes se cruzaron con ellos los tomaron por humanos. Ahora míreme a mí: ¿cuántos años tengo?
Es una de las preguntas que le tengo que hacer: ¿treinta y cinco?
Cuarenta y siete. Pero me he hecho cirugía estética en toda la cara y el cuerpo.

¿No se gustaba usted?

Me he operado porque creé mi geminoide cuando yo tenía 41 años. Y, desde ese día, todos me comparaban con él. Así que tuve que entrar en el quirófano para no envejecer mientras él seguía siendo joven.
Dorian Gray escribió El retrato de Oscar Wilde… No, perdón, es al revés.
Lo conozco, sí, y sé lo que sintió Wilde al escribirlo. Lo he sentido.

¿La cirugía plástica ha tenido para usted algún efecto indeseable?

Todos los prejuicios anticirugía plástica son como los que hoy se tienen ante la robótica: ¿se acuerda alguien de que la religión condenaba la transfusión de sangre?

¿Siente un placer especial al ver que su geminoide es igualito que usted?

Los geminoides y los androides en realidad no me interesan por sí mismos.

Pero es usted una autoridad mundial.

Mi única motivación para investigar y para seguir viviendo es averiguar qué es el ser humano. Creo androides para saber cómo son las personas.

¿Cómo son las personas?

¿Sabe usted cómo es? ¿Alguien sabe cómo es realmente? ¿Sabe usted cómo actúa? ¿Se ha visto de verdad alguna vez? Porque el espejo sólo es un reflejo pobre y plano, igual que cualquier foto o película de sí mismo.

Y oír la propia voz grabada ya resulta un shock.

¿Qué es la identidad? ¿Es nuestro cuerpo? Hace dos siglos, en Japón, un humano al que le faltara un miembro no era considerado una persona. Hoy reconocemos como personas, afortunadamente, a seres con miembros biomecánicos. Y cada vez hay más: manos, brazos, corazones, piernas robóticas… Y el cuerpo ya no es la identidad.

¿Y?

Si la identidad ya no es el cuerpo… ¿qué es? Tengo a un filósofo y a varios neurocientíficos trabajando en este problema.

Seguro que dan con buenas preguntas.

Es lo que busco. Ahora trabajamos en enviar órdenes a los androides con señales cerebrales. La condición humana es social y, al contactar en ese punto, androides y humanos compartiremos un mismo destino.

¿No es especulación teórica?

Es tecnología. Y ya la tenemos. Podemos hacerlo, pero el Gobierno nos prohíbe realizar implantes cerebrales si no es con fines terapéuticos. Por eso trabajo con la facultad de Medicina, para poder perfeccionar esos implantes. Es una de las últimas fronteras de la robótica. Y ahora mire este vídeo.

¿Está usted dando una clase?

No soy yo. Es mi geminoide.

¿Contesta preguntas?

Las de mis alumnos, quienes, por cierto, me apoyan en mi petición al rectorado de que yo cobre por las clases de mi geminoide.

¡Qué divertido!

No es una broma. Es un paso necesario para que la tecnología avance: el beneficio. Mire este otro vídeo: son robots del Robot Café.

Pero estos robots camareros ¿sabrían reaccionar y chillar si me voy sin pagar?

Aprenden a aprender. Mire este bebé: ¿ve? Ya responde a estímulos imprevisibles.

Aún son juguetes carísimos y sólo al alcance de una minoría.

Nada de minorías. ¡Tome!

¿Qué es esto?

Un androide para iPhone.

¡Es una monada de muñequito!

Pero fíjese en lo importante: no tiene sexo ni edad ni raza.

¿Por qué?

Porque así puede usted adaptarlo en su mente a cada interlocutor. Es la personificación de SIRI, el asistente de voz del iPhone.

Da gustito apretarlo.

Es carne de androide. ¿Sabe qué convertirá a la robótica en masiva?

¿…?

¿Qué fue lo que transformó internet en un fenómeno de masas?

No sé…

El sexo. El 70 por ciento del tráfico de datos en Japón todavía está directa o indirectamente relacionado con el sexo. Cuando los androides den sexo se crearán por millones, porque el provecho económico se disparará. Pero ese no es mi campo.

¿Le molesta ese destino robótico?

Es inevitable. Empecemos por aceptar que somos primates, y en primatología lo primero que sorprende es que el sexo vertebra la jerarquía, las relaciones de intercambio, las conductas del grupo y la cultura. Los androides también llegarán al sexo.

3 pensamientos en “Seduccion de este día. Los androides y el sexo. Hiroshi Ishiguro

  1. Buenas Alberto y a todos, no diré que una máquina no ayuda a tener placer pero ¿acaso podrá ofrecer el calor y la intesidad de un beso, un abrazo, una mirada de placer? ¿solo disfrutar yo y no hacer disfrutar?. Creo que no. Siempre que no se sustituya las relaciones personales (creo que esta frase ya apareció por aquí en un artículo relacionado con las redes sociales).

    Parece que cada vez se intenta sustituir a personas por máquinas (máquinas expendedoras, servicios a través de la web) con el argumento de la comodidad y reducción de coste, que muchas veces se justifica pero llegar este extremo jajajajaja menos máquinas y más contacto con las personas.

    Se nota esto cuando vas por la calle y ves a la gente hablando por la blackberry como posesos o escuchando sus mp3, ipod aislados de todo. En fin, todo es cuestión de un consumo moderado.🙂

  2. La industria del sexo está sacando productos muy sofisticados y realistas pero esto ya suena a ciencia ficción.

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