Una publicación compara los modelos más cómodos del mercado a la hora de mantener relaciones sexuales. Se trata del reportaje “Sexo a bordo” que desde hace tres años publica el equipo ibérico de la revista “Car and Driver”.
Entre las características que se valoran en estos pequeños vehículos están su tamaño, la iluminación interior, la existencia de elementos interiores que dificulten la movilidad o incluso la altura del techo.
Aquí el artículo:
Los modelos que han resultado ganadores son:
1. Suzuki Swift (ver foto arriba)
La Carrá” ya decía algo parecido, y ahora que la artista italiana se ha vuelto a poner de moda el pegadizo estribillo de uno de sus éxitos nos sirve para presentar al campeón de 2011. El Suzuki es el mejor por espacio detrás con el metro en la mano, pero delante penaliza en anchura total. Sin embargo, cuando triunfa el amor tiene otras muchas ventajas, como la generosa anchura de sus asientos delanteros que además permiten una reclinación muy buena, hasta 147 grados. La consola central es baja y estrecha, lo que permite cambiar de asiento con facilidad, y dispone de una buena altura libre al techo.
Sin embargo es en las plazas traseras donde hay más margen para dejar volar la imaginación. Además de ser el mejor utilitario para viajar hasta tres ocupantes detrás con comodidad, dispone de cifras entre las mejores en todos los sentidos y en la práctica el Swift “se moja” con un sofá que aprovecha completamente la anchura disponible, sin formas demasiado marcadas que puedan estorbar, suficiente sitio para las piernas y buen espacio en altura. ¡Satisfacción garantizada!
Lo mejor
Las plazas traseras son puro placer y los asientos delanteros también incitan al pecado.
Lo peor
Aunque los asientos son muy buenos, hay que contar con una anchura limitada de las plazas delanteras
2. Kia Picanto
Quién no ha cometido alguna vez el error de dejarse llevar por las apariencias. Decir que no a esa chica que se muere por ti porque, “buah, no está cañón…”, estar detrás de la princesa del barrio que te dice que no porque “buah, el tipo ese del Picanto es un pesado…” Les suena, ¿verdad? Pero cuando el calor aprieta, la efervescencia se dispara y las decisiones se precipitan. Entones, uno es capaz de añadir un punto negro a su lista de conquistas para descubrir las artes amatorias una de esas chicas, o chicos, que llevan la etiqueta de “feos”. Sí, aquellos que engrosan las listas del paro sexual. Quienes suspenden en junio, pero aprueban con nota en septiembre, el duro examen de la pasión.
Eso es justo lo que ocurre con el Kia. Nunca te lo habrías planteado, ¿hacerlo tú en un Picanto? Por favor, ¡qué dificultad!, ¡qué poco glamour!, que uno tiene su nivel… Craso error, detrás del pequeño y reservado Picanto se esconde un coche con una gran delantera y una trasera de vicio, accesible a todos tus deseos. Se esconde todo un Picantón…. Sólo quienes logren dejar atrás sus complejos, descubrirán con que rapidez y eficacia se pliegan sus asientos, lo hacen hasta el final, facilitando un acceso perfecto a las plazas traseras e increíble para un coche de cinco plazas y cinco puertas. La sencillez de su equipamiento evita que nos encontremos con más obstáculos que los de siempre. La palanca del cambio y el freno de mano, no nos van a asustar ahora, ¿no? Y en la banqueta trasera, totalmente plana, se puede dar rienda suelta a la imaginación. Además, el último lifting le sentó tan bien… ¡Quién dijo que este coche era feo!
Lo mejor
Espacio interior y modularidad
Lo peor
Detalles de acabado, podemos romper algo…
3. Renault Twingo
La primera generación del Twingo era una alcoba sobre ruedas. Los asientos delanteros cuadraban perfectamente con la butaca de los traseros al reclinarse creando una auténtica cama, el espacio era increíble y las posibilidades para desplegar las dotes amatorias a bordo eran casi ilimitadas.
El Twingo ya no es tan divertido, pero no obstante sigue ofreciendo un espacio interior que permite disfrutar de tórridas noches de amor con multitud de posibilidades. Destaca por altura libre al techo, que viene muy bien, y detrás es además muy ancho. Los asientos delanteros son los más amplios y con los laterales menos marcados.
Así pues no importa donde os lo montéis porque seguro que encontráis la postura, aunque si habéis conocido los placeres de la primera generación podéis sentir una ligera tristeza post-cuitum…
Lo mejor
Sin destacar en nada especial, permite gran variedad de posibilidades
Lo peor
Ha perdido algunas características que convertían generación anterior en el utilitario imbatible para el sexo a bordo
4. Wolkswagen Polo
La experiencia es un grado y más en lo que a las artes amatorias se refiere, sino que se lo digan a todo un asiduo a los descampados como el ‘Polito’. Pero cuidado, el exceso de confianza también se paga, el alemán baja hasta la mitad de nuestro ranking.
Esperábamos algo más del Polo más grande y deportivo de los últimos años, no nos engañemos. Su intachable currículum y su irresistible sex appeal nos hacían presagiar una velada perfecta pero, siento decirte que no fue para tanto. El gimnasio le ha sentado genial a tu carrocería pero por dentro el espacio es el mismo, incluso le faltan unos centímetros de anchura, tanto delante como detrás.
Los asientos de las versiones deportivas, especialmente la GTI, son demasiado envolventes y nos invitan a quedarnos ‘quietecitos’ en nuestro sitio, ignorando las señales que nos llegan desde el asiento de al lado y cuando decidimos pasar a la acción, tenemos que emplear un tiempo precioso en darle vueltas a la rueda que permite reclinar el asiento. Mientras lo hacemos, el reposabrazos central hace todavía más ridícula nuestra posición de besuqueo lascivo y semi acrobático.
Todo un reto para la libido de los amantes quienes, sin embargo, encontrarán premio a su alarde de pasión si logran seguir adelante porque el Polo se reserva muy buenos detalles, poco frecuentes en coches de este tamaño, como iluminación tanto delante como detrás –para no perderte ningún detalle- o una altura más que digna para el cambio de postura. Al final, el que la sigue la consigue.
Lo mejor
Perfecta luz interior, espacio suficiente
Lo peor
Asientos envolventes, mueble central
5. Fiat 500C
Detrás no hay nada que hacer, ni lo intentes porque no vale la pena. Es un coche de 3,5 metros, el más pequeño de los pequeños, y bastante bien que se porta como para encima pedirle varios escenarios para nuestro cine de verano.
Lo mejor
Amor a cielo descubierto
Lo peor
Confórmate con los asientos delanteros porque detrás no da juego para nada
6. Citroën DS3
Una vez acurrucados, con el motor apagado y el freno de mano echado, los asientos son amplios y muy cómodos. En nuestra unidad eran cuero, lo que aporta sensualidad… y también calor, qué se le va a hacer.
Si nos centramos en jugar sobre los asientos delanteros estaremos ante uno de los mejores, aunque cualquier movimiento de las rodillas fuera del área mullida puede tener dolorosas consecuencias. La consola central es muy alta y la palanca del freno de mano sobresale bastante en el espacio central. Estos dos pecados se redimen porque tanto la altura al techo como la distancia libre retrasando al máximo los asientos son las mejores de nuestro particular “picadero”, aunque el respaldo no se inclina demasiado.
Las plazas traseras son muy buenas… para tirar la ropa al desnudarse y poco más. Por extensión no es un coche recomendable para llevar gente detrás, especialmente porque el espacio para las piernas es muy limitado. La base del asiento tiene formas demasiado marcadas y la consola central es demasiado grande y estorba. Paradójicamente es el más ancho detrás, pero no le saca partido.
Lo mejor
Sexo de lujo sobre los asientos delanteros.
Lo peor
Coitus interruptus en los traseros.
7. Nissan Micra
A primera vista, nada hacía presagiar que la noche pudiera torcerse tanto. Después de todo, el Micra era un coche pequeño, sí, pero el Picanto también y aquello resultó inolvidable. Sin embargo, al Nissan no sólo le falta tamaño y atractivo, tampoco le pone ganas y eso es crucial. Estamos ante un coche repleto de excusas para eludir el sexo, por eso, más vale no intentarlo demasiado sino queréis salir escaldados.
Para empezar, descubrimos que la iluminación interior es casi inexistente. Un diminuto plafón enfocado hacia delante nos priva del imprescindible juego de miradas. Después, un gran techo acristalado nos anima a abrirlo inmediatamente para coger ambiente, pero entonces caemos en la cuenta de que no se abre, es fijo. No pasa nada, al menos podremos ponernos románticos viendo las estrellas, pensamos mientras reclinamos un asiento delantero que, ¡sorpresa! tampoco se reclina del todo. Sólo 140 grados que nos dejan en una postura de lo más asexual. Entonces, decidimos salir para entrar por la parte trasera, pero nada más abrir nuestra puerta la alarma se dispara automática e irreversiblemente rompiendo la calma del lugar. ¿Qué más nos puede pasar?, pues sí, lo que están pensando, detrás el asiento es demasiado pequeño y la altura disponible escasa. Nos toca volver delante, pero esta vez para arrancar e irnos con la música -sensual- a otra parte, ¡qué decepción!
Lo mejor
Reclinar los asientos hacia delante y quedarse atrás
Lo peor
Escasa luz, espacio y modularidad
8. Audi A1
A primera vista, nada hacía presagiar que la noche pudiera torcerse tanto. Después de todo, el Micra era un coche pequeño, sí, pero el Picanto también y aquello resultó inolvidable. Sin embargo, al Nissan no sólo le falta tamaño y atractivo, tampoco le pone ganas y eso es crucial. Estamos ante un coche repleto de excusas para eludir el sexo, por eso, más vale no intentarlo demasiado sino queréis salir escaldados.
Para empezar, descubrimos que la iluminación interior es casi inexistente. Un diminuto plafón enfocado hacia delante nos priva del imprescindible juego de miradas. Después, un gran techo acristalado nos anima a abrirlo inmediatamente para coger ambiente, pero entonces caemos en la cuenta de que no se abre, es fijo. No pasa nada, al menos podremos ponernos románticos viendo las estrellas, pensamos mientras reclinamos un asiento delantero que, ¡sorpresa! tampoco se reclina del todo. Sólo 140 grados que nos dejan en una postura de lo más asexual. Entonces, decidimos salir para entrar por la parte trasera, pero nada más abrir nuestra puerta la alarma se dispara automática e irreversiblemente rompiendo la calma del lugar. ¿Qué más nos puede pasar?, pues sí, lo que están pensando, detrás el asiento es demasiado pequeño y la altura disponible escasa. Nos toca volver delante, pero esta vez para arrancar e irnos con la música -sensual- a otra parte, ¡qué decepción!
Lo mejor
Reclinar los asientos hacia delante y quedarse atrás
Lo peor
Escasa luz, espacio y modularidad.























ya se que coche comprarme! jajaja