
Hoy, sábado, de nuevo me he encontrado con las sabias palabras de Isha, en un post suyo que encontré aquí. Como explica ella, en realidad, todo lo que buscamos en la vida es sentir (cómo el bebé de la foto siente) el amor incondicional. ¿Cuánto daríamos por sentirnos tan dichosos como ese niño?
Amar y ser amados, eso es lo que buscamos todos y todas.
A partir de sentir ese amor incondicional por nosotros mismos, todo viene, todo llega, todo es abundante, porque aparece fuera lo que sentimos dentro, nuestra mayor de las riquezas, nuestro amor incondicional.
Frase de Isha: “Así que ámate, abrázate en amor incondicional y el mundo así lo hará“.
Isha. Vulnerabilidad y encuentro interno
No pongas un límite a lo vulnerable que puedas ser, sólo sé real, sé vulnerable y haz todo lo opuesto a lo haces siempre. Y así, tendrás un resultado opuesto y eso es lo que quieres, sólo sé real y encuentra el amor a tí.
Yo me veía a mí misma tan desastrosa, tan necesitada, tan avergonzada, pues yo siempre fui una mujer muy fuerte, tenía control de todo, hacía todo y al haber visto a esta niña en mí con tanta necesidad, tanto abandono, tanto miedo, tanta desilusión, tanto estrés, y llegar a poder amarla exactamente como ella era… y vivir lo que floreció de eso… mi grandeza. Y ustedes son idénticos a mí.
Tienen que amar a ese niño interno que ha creado toda esa personalidad, para proteger su fragilidad. Tienes que amarla o amarlo, tienes que hacerlo, ¡absolutamente! y luego se transformará como todo lo demás, si lo abrazas y lo amas, se unifica en más amor.
Si lo rechazas o lo echas, se agranda cada vez más, y es porque en algún punto tienes que abrazar todo, y ¿por qué? Porque es una parte tuya y no puedes negar. No puedes transformar eso en algo malo o equivocado, tienes que verte a tí mismo.
Yo me he visto, y no hay nada que esté mal. He visto mis celos, mi violencia, he visto la capacidad que tenía en muchos niveles diferentes, muchos de ellos nacidos del miedo, muchos de ellos nacidos de la compasión. Cuando abracé todo lo que antes había negado, ¿qué sucedió? Se transformó todo eso en amor, pues siempre había sido amor, siempre, sólo que estaba asustada y sólo quería ser amada, eso es lo que todos queremos en realidad, ser amados y ser el amor.
Y a veces el miedo es tan grande que nos enloquecemos, y algunos incluso llegan a matar por amor.
Así que ámate, abrázate en amor incondicional y el mundo así lo hará.





















Buena entrada, señor Violinista. Me hizo recordar una frase que un amigo psiquiatra me comentó en referencia a los libros de Harry Potter, en donde éste confronta a su enemigo y le insta a arrepentirse de sus pecados y a quererse a sí mismo.
Más adelante se menciona que “aceptar tus pecados y perdonarte a ti mismo puede causar más dolor que la misma muerte”, y que por ello muchos prefieren sufrir en vez de amarse a sí mismos.
El Abogado, lo de Harry Potter y que sea doloroso aceptar los “pecados”, será el punto de vista de su autora. Yo me quedo con la sabiduría de Isha en estos temas y mi propia experiencia a respecto. Si un amigo tuyo te ha hecho algo “malo”, estábais peleados, y un día tú lo perdonas, jamás le causará dolor, al contrario, un tremendo alivio, y surgirá de nuevo la amistad. Igual ocurre con uno mismo. Aceptar los “pecados” de uno mismo no causa dolor ninguno, sino ir contra ellos para tratar de eliminarlos. Eso es lo que dice Isha
“Si lo rechazas o lo echas, se agranda cada vez más, y es porque en algún punto tienes que abrazar todo, y ¿por qué? Porque es una parte tuya y no puedes negar“.
Quzás a lo que se refiere El Abogado es al punto límite en que alguien pasa de rechazar sus propios errores a asumirlos. Ese punto de inflexión quizá si sea doloroso, el asumir algo que llevas mucho tiempo rechazando o esquivando. A mi me pasa con los estudios, me van mal, y ahora que me doy cuenta y lo acepto es algo bastante molesto. Por otra parte ignorándolo no duele tanto pero, como dice Isha, el problema no deja de crecer.
whisky, si quieres saber si algo lo has aceptado, de verdad, es mirar si te sientes bien contigo mismo. Si no es así, NO es aceptación, es resignación, que es diferente.
yo creo que lo que duele no es perdonarnos, sino descubrir que estábamos equivocados en algo, ó que no somos perfectos.
La mente, de forma inconsciente, funciona buscando buenísimas justificaciones que “demuestren” que en nosotros todo es perfecto, y nuestros actos los adecuados a las circunstancias ajenas a nuestra voluntad… y adjudicar las responsabilidades a esas causas ajenas. Y lo cierto es que muchas veces nos sentimos bien con nosotros mismos, gracias a esa práctica de… sana idealización, ó equilibrio entre la realidad absoluta y la percepción discretamente idealizada de nosotros mismos, los demás, y la vida.
De hecho, es sano idealizarse un poco, en mi opinión; la gente super realista que yo he conocido, suelen estar bastante deprimida, ¡porque cuesta aceptarnos y amarnos tal cual somos y tal como es la vida! Ó mejor diré, que a mí me cuesta…
Como también está bien para mí, idealizar un poco a los demás para amarles; todos sabemos la esperanza que todos depositamos en los niños, y las ventajas que nos empeñamos en demostrar que supone el hecho de tener hijos y cuidarles y darles todo lo mejor que podamos… queramos ó no, la realidad se encarga de erosionar bastante esa imagen idílica, que tan sencillo hace que nos enamoremos, por lo menos durante el tiempo necesario para que el amor, ó un sentimiento afectivo se instale entre las personas…
Pero eso… Idealizar un poco… Pero es necesario no hacer la vista gorda con total irresponsabilidad, de forma que no podamos mejorar lo mejorable, ó dejemos de intentar siempre hacer posible lo imposible; porque lo logremos ó no, tener un aliciente es motivador y nos hace avanzar.
Está bien aceptar lo peor, pero yo creo que es más saludable buscar lo mejor, centrarnos en lo mejor, y así nos resultará menos doloroso, cuando nos topemos, ó descubramos lo peor, y podremos aceptarlo más fácilmente.
Yo creo que es necesario un equilibrio entre la realidad y la idealización, para poder abrazarnos y amarnos… Por ejemplo, asumir que somos ese niño pequeño y necesitado, pero también que lo pequeño se va haciendo grande poco a poco, que lo pequeño crece y se hace mayor, jeje, y que la gran necesidad de amor, se compensa con la pequeña capacidad de amar.
Jugue.